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La Bolsa estadounidense apenas ha sufrido reveses como el de las últimas horas

El precio del dinero está ahora en EE UU en una banda de entre el 2% y el 2,25%, que podría subir. Unos bonos más atractivos –el interés del bono a 10 años está en el 3,2%– encarecen lógicamente el dólar y en condiciones normales suelen llevar la Bolsa a la baja.

La Bolsa estadounidense apenas ha sufrido reveses como el de las últimas horas
Wall Street, corazón económico de Nueva York. / cruceroalegre.com
Wall Street, corazón económico de Nueva York. / cruceroalegre.com

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José Luis Gómez

José Luis Gómez

El autor, JOSÉ LUIS GÓMEZ, es el fundador de MUNDIARIO. También es columnista de la agencia Europa Press, tertuliano de la TVG y de la Radio Galega, y colaborador de La Región. Es el editor del Anuario del Foro Económico de Galicia. Dirigió Capital, Xornal y La Voz de Galicia y fue director editorial de Grupo Zeta. Es autor, entre otros, del libro Cómo salir de esta. @J_L_Gomez

Jerome Powell fue nombrado presidente del banco central estadounidense –Fed– por Donald Trump pero al inquilino de la Casa Blanca no le gusta lo que está haciendo; léase subir los tipos de interés. “Creo que la Fed está cometiendo un error, creo que la Fed se ha vuelto loca”, dijo Trump, al ver la caída de Wall Street, que con él no había parado de subir y subir.

El precio del dinero está ahora en EE UU en una banda de entre el 2% y el 2,25%, que podría subir. Unos bonos más atractivos –el interés del bono a 10 años está en el 3,2%– encarecen lógicamente el dólar y en condiciones normales suelen llevar la Bolsa a la baja. Pero hay más factores en danza, como el conflicto comercial con China.

Hay quien piensa que EE UU tiene un comportamiento sociológico distinto al de Europa y, desde luego, al de España. Bastaría con fijarse en la percepción –negativa– que se tiene aquí del presidente Trump, especialmente en los estados de la UE, y ver después el comportamiento extraordinario de la economía de EE UU, por mucho que su ritmo de crecimiento termine algún día en una inflexión que repercuta en sus mercados bursátiles. De momento, el principal vector de la Bolsa española lleva tiempo cayendo –apunta claramente hacia abajo– y el mismo vector de la Bolsa estadounidense apenas ha sufrido reveses como el de las últimas horas.

Es cierto que Donald Trump intenta avasallar a los medios de comunicación y hacer irreconocible la realidad pero también lo es que desde que es presidente, Wall Street ha roto máximos, su PIB ha crecido, su nivel de desempleo se ha reducido a niveles insospechados, ha captado capitales en el exterior, … y con todo ello a la vista promete rebajas fiscales y, en la práctica, el pleno empleo. Pero hay más: el índice utilizado para analizar el desempleo en EE UU no está maquillado; más bien todo lo contrario, ya que tiene en cuenta a los que trabajan a tiempo parcial y desearían trabajar más y también mide la población desocupada que, a pesar de su situación laboral, tiene la esperanza de reincorporarse al mercado de trabajo. Por tanto, el dato final mide a fondo el vigor de la sociedad americana actual.

En este contexto, hace falta una Europa fuerte y unida que corrija los desperfectos de Trump en el mundo, sin perder de vista la propia realidad europea, que no es precisamente tan boyante. La alianza de EE UU y Europa fue durante décadas una condición necesaria para la estabilidad y la estabilidad de ambas orillas del Atlántico pero esto ya no es así.

Si bien su populismo y su talante –por momentos antidemocrático– son condenables, lo cierto es que Trump logra buenos resultados para el trabajador americano y aún mejores para los mercados bursátiles, lo cual redunda en beneficio de la economía de EE UU. Si es o no sostenible su audaz modelo solo el tiempo lo dirá –probablemente no sea así  y entrará en crisis– pero a día de hoy los resultados son buenos. No puede decirse lo mismo de otros países que politizan en exceso la economía, hasta desatar la desconfianza en los inversores.

Para España se abre, por ejemplo, un otoño complicado, donde la economía será un buen termómetro de la política de Pedro Sánchez. En buena lógica, si no convoca ya elecciones debería sacar adelante sus propios presupuestos pero aunque eso sea posible –no parece fácil– tiene poco margen temporal por delante. De si crea o no sosiego en los trabajadores y en los inversores va a depender su futuro pero también el del país. Desde 2012, la política económica española ha encauzado el problema que suponía entonces la caída del PIB y el aumento del paro, pero ha creado otro: la precariedad laboral. Será aquí donde se vea la acción de gobierno de Sánchez, si quiere mejorar la herencia recibida de Mariano Rajoy.

La llamada recuperación española no ha mejorado la calidad del empleo. Tampoco la solvencia de las pequeñas y medianas empresas. Y su cuadro macroeconómico –debido a la deuda– sigue siendo frágil. Pero en el Gobierno la persona que alerta de estas cosas –la ministra de Economía, Nadia Calviño– es la que menos peso tiene. @J_L_Gomez

Qué pasa en EE UU y en la UE

El PIB de EE UU creció un 4,2% en el segundo trimestre, su mejor dato en casi cuatro años. ¿Resiste el comercio exterior, a pesar de las medidas que adopta Trump? Al menos por ahora sí. Las exportaciones estadounidenses crecieron un 9,1% anual en el segundo trimestre, en contraste con el avance del 3,6% de los tres meses anteriores. Las importaciones se contrajeron un 0,4%, tras incrementarse un 3% en el primer trimestre. ¿Son los misterios de la economía? ¿O Trump hace menos de lo que dice?

Europa no crece tanto como EE UU. El PIB de la Unión Europea (UE) aumentó un 0,4 % tanto en la zona del euro como en el conjunto de la UE en el primer trimestre de 2018 frente al último trimestre de 2017. La UE tiene 512,6 millones de habitantes y produce 15.336.994 millones de euros, con un PIB per capita de 29.917€. En la eurozona, el PIB por habitante es de 32.800 euros, aún así muy inferior al de EE UU, que es de 52.927 euros. El PIB per capita de China –la potencia emergente– es de solo 7.799 euros.

–––– LOS PROTAGONISTAS ––––

> Donald Trump, presidente de EE UU.- “La tasa de crecimiento del PIB (4,2%) es más alta que la tasa de desempleo (3,9%), por primera vez en más de 100 años”, dice Trump, al tiempo que presume de ser el artífice de un “hermoso motor económico con regulación y recorte de impuestos”.

> Mario Draghi, presidente del BCE.- En sus últimas previsiones para la eurozona, recortó una décima la de crecimiento de 2018 y 2019, dejando sin cambios la de inflación. Por ahora no altera sus planes sobre tipos y compras de deuda, pero advierte de riesgos como el proteccionismo.

> Pierre Moscovici, comisario de Economía.- Bruselas cifra las pérdidas del IVA en la Unión Europea en 147.000 millones de euros. La brecha continúa reduciéndose pero el agujero sigue siendo “inaceptable”, alerta la Comisión Europea. España rebajó el agujero por tercer año consecutivo.

> Nadia Calviño, ministra de Economía.- Mantiene que el crecimiento es robusto, aunque la fase actual del ciclo es de moderación tras años de elevadas subidas del PIB. De momento, el Gobierno mantiene que el PIB crecerá un 2,7% este año y que el crecimiento “se irá paulatinamente moderando”.