Blockhain, la nueva tecnología que amenaza con jubilar al papel moneda

Billetes de euro. / Archivo
Imagen de billetes de euro, la divisa de la UE.

Las implicaciones de dejar de usar dinero en efectivo son bastantes, pero en plena era digital es imposible descartar esta plataforma como alternativa a un futuro cercano.

Blockhain, la nueva tecnología que amenaza con jubilar al papel moneda

El auge de la era digital y la tecnología pone en riesgo la existencia de casi cualquier aspecto análogo y físico al que estemos acostumbrado. En pleno sigo XXI, las obras de la ingeniería y la ciencia han cambiado ya la forma en que nos transportamos, en que nos divertimos y en que nos informamos, entre otras tantas. Y dentro de esa devorada red de aspectos que no han podido con el empuje tecnológico, se suma también el dinero, literalmente. El papel moneda contempla el levantamiento de la llamada tecnología blockchain, un artilugio que combina registros de información distribuidos y criptografía, con los cuales permite que se realicen transacciones directas entre semejantes. Esta tecnología ha dado vida a una suerte de efectivo "virtual", el cual se puede mover entre manos anónimas sin necesidad de terceros, tal como se hace con los billetes de cualquier denominación en cualquier parte del mundo.

De acuerdo a un escrito presentado por los analistas Santiago Fernández de Lis y Javier Sebastián en El País, el uso del blockchain modificará eventualmente muchas de las características más importantes del efectivo. Por ejemplo, de entrada su uso será en un espacio limitado, contrastanto con el efectivo, que llega hasta los últimos rincones del globo; también permitirá identificar a quienes tengan este dinero, cargándose el anonimato de los billetes físicos; e incluso se podría introducir el pago de intereses, contrastando el valor nominal fijo del papel moneda. Las propuestas actuales van por diversos objetivos, dentro de los que los analistas citan el acelerar cualquier sistema de pago interbancario mayorista, sustituir de forma parcial y eventualmente total al efectivo, con lo que también se colaboraría a bajar sus costes de informalidad, delitos fiscales y aprovecharlo para actividades delictivas. Pero también se aumentaría la capacidad de las políticas monetarias para establecer tipos de interés negativos y bajar la probabilidad de crisis bancarias.

Y a estas alturas, prosiguen los expertos del BBVA, hay ya cuatro variables distintas de monedas digitales en los bancos centrales, las cuales sirven para pagos interbancarios, con una moneda restringida, identificada y sin ningún tipo de interés; como reemplazo del efectivo, una moneda válida en todas partes, libre de intereses y anónima; como herramienta de política monetaria, pues respeta el anonimato e introduce el pago de intereses; y por último, como una opción a los depósitos bancarios, con lo que toda la población tendrá un depósito identificado en el banco central.

Los bancos centrales han tomado como punto de partida para sus estudios las últimas dos modalidades, que también son las que potencialmente podrían causar más cambios al ecosistema monetario. Cada una presenta sus propias complicaciones. De entrada, la implantación del pago de intereses cataliza la capacidad de las políticas monetarias en relación a situaciones deflacionistas, mas la legitimidad de los bancos centrales podría ser fuertemente cuestionada por políticas de represión financiera que invaden el terreno de las políticas fiscales.

Y a eso se debe agregar que la creación de depósitos en el banco central para toda la población conlleva una división entre medios de pago y provisión de crédito, con implicaciones inciertas directas para la conversión del ahorro en inversión. También puede colaborar a la estabilidad financiera, puesto que disminuye las opciones de crisis bancarias, mas no se sabe exactamente qué mecanismo alternativo modificaría los depósitos a la vista en crédito a medio y largo plazo, prosiguen los expertos.

En contraste, las ventajas de aquellos esquemas menos ambiciosos son claras tanto en eficiencia como en costes. El balance entre beneficios y riesgos de las variantes más ambiciosas todavía queda por definifirse. Fernández y Sebastián recomiendan un "planteamiento gradualista", partiendo de aprovechar esta tecnología para pagos mayoristas y valorando el avance controlado hacia variantes que podrían provocar diversos cambios.

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