Bienvenida al poder Marta, tú también tienes derecho a equivocarte

Marta Ortega, retratada por el fotógrafo Mario Sorrenti. / Mundiario
Marta Ortega, retratada por Mario Sorrenti. / Mundiario
A Marta Ortega no se le va pedir que haga gestión financiera, logística o digital en Inditex, sino que tenga visión del negocio, como tuvo su padre en Zara.
Bienvenida al poder Marta, tú también tienes derecho a equivocarte

Marta Ortega, señalada desde hace tiempo como la principal heredera y sucesora de su padre, Amancio Ortega, será la presidenta de Inditex el 1 de abril de 2022. La primera empresa española –todo un imperio valorado en 87.000 millones de euros– vuelve así a sus raíces: su presidencia estará de nuevo en manos de la familia propietaria. A la vez, el cambio apunta a ruptura con el pasado reciente, ya que entraña un relevo del presidente –sea más o menos ejecutivo–, del consejero delegado, que ahora lo será de verdad, y del comité de dirección; algo poco o nada habitual en las grandes compañías globales de una tacada.

Mucha gente, también algunos analistas, se han echado las manos a la cabeza, al pensar que es un disparate sustituir al chico aplicado Pablo Isla por una joven fashion más conocida –de momento– en el papel couché de la prensa rosa que en el papel salmón de la prensa de ceja alta. Tal vez por ello Inditex sufrió una caída del 6,1% hasta cerrar en 27,86 euros. 

Es comprensible el sobresalto de algunos sectores económicos sabedores de que antes solía decirse que si la General Motors se resfriaba, el resto de América estornudaba. Ahora ya no es así en EE UU, pero en España –y sobre todo en A Coruña y en Galicia–, un resfriado de Inditex complicaría muchas cosas. Sin duda.

Ya veremos si tienen razón o no quienes piensan así, de manera tan conservadora. Porque Marta Ortega también tiene fortalezas frente a Pablo Isla, empezando por su mayor poder y capacidad de decisión, al ser dueña y no solo empleada.

Muy pronto Marta Ortega no será –como fue Isla– una empleada cualificada de Inditex, todo indica que será la titular de una gran multinacional, que sigue siendo una empresa familiar, por muy cotizada que esté y por mucho que cacareen los mercados a su alrededor.

Tampoco se trata de pasarnos al otro lado, radicalizando el discurso, denostando al pulcro Pablo Isla. Pero sí de poner las cosas en su sitio. Así, pues, bienvenida al poder Marta, porque tú también tienes derecho a equivocarte. No solo los abogados del Estado tienen ese privilegio.

La historia demuestra que los grandes éxitos empresariales no los han escrito los abogados del Estado; a lo sumo los han asesorado

Además, la historia demuestra que los grandes éxitos empresariales no los han escrito los abogados del Estado; a lo sumo los han asesorado, y bien, por cierto. Steve Jobs ni siquiera triunfó en su primera etapa en Apple; tuvo que ser en la segunda y cuando este visionario regresó a Apple convirtió a una compañía alicaída en un coloso mundial. Y todo porque desarrolló el iPhone, el aparato que cambió la vida de millones y millones de personas en todo el planeta. 

Habrá quien piense –ya se sabe que las comparaciones son odiosas– que Marta no tiene el talento de Steve. Supongamos que no. Pero nadie podrá discutir algo: Gianni Agnellil'Avvocato– supo vivir la vida y cuando se puso en serio al frente de la Fiat logró que se hiciese más grande, en su caso no solo por su crecimiento endógeno –la cualidad de Pablo Isla–, sino también por las compras de otras marcas automovilísticas emblemáticas.

Marta Ortega parece llamada a ser la dueña de Inditex y podrá tomar decisiones más audaces que Pablo Isla: la clave está en que acierte

¿Quién sabe si a lo mejor Marta Ortega compra su propia Alfa Romeo o una Maserati para añadir a su Ferrari? Todos podemos tener en la cabeza marcas de la moda equivalentes a la Ferrari o a Maserati. Seguramente Pablo Isla nunca lo haría –no es el dueño de Inditex para poder hacerlo–, pero ella será pronto la dueña y podrá tomar decisiones más audaces: la clave está en que acierte.

A Marta Ortega no se le va pedir, por tanto, que haga gestión financiera, logística o digital en Inditex, sino que tenga visión del negocio, como tuvo su padre en Zara, cuando todavía estaba casado con Rosalía Mera. Y no solo creó Zara y otras zaras más pequeñas (Pull&Bear, Bershka, Stradivarius, Oysho, Zara Home y Uterqüe), también compró; por ejemplo Massimo Dutti, la firma que había creado Armando Lasauca.

Pablo Isla lo ha hecho bien pero apenas ha creado; es la gran diferencia con Amancio, creador de marcas y comprador de otras, no siempre con éxito, dicho sea de paso. Acertó con Massimo Dutti y fracasó en Arrrojo. El vector resultante es que hablamos de una de las mayores compañías de distribución de moda del mundo, que vende en 216 mercados a través de su plataforma online o de sus 6.654 tiendas en 96 mercados. En un año condicionado por la pandemia como 2020, Inditex tuvo unas ventas de 20.402 millones de euros y un beneficio neto de 1.106 millones, magnitudes que la sostienen como la mayor empresa española por valor en Bolsa.

ANTE UNA 'NUEVA FRONTERA'

Fue John F. Kennedy quien acuñó el término 'Nueva Frontera' para atraer a una nueva generación de líderes: nuevos hombres –y mujeres, habría que añadir ahora– para enfrentar nuevos problemas y nuevas oportunidades. Marta Ortega tendrá la oportunidad de diseñar su propia Nueva Frontera.

Vayamos viendo lo que hace, sin prejuicios. Y si acierta, genial para ella y para la principal empresa española. Si mantiene lo que hereda, todos contentos también. Y si fracasa, siempre cabe que tenga todavía una segunda oportunidad: la empresa es suya, no depende de ayudas públicas –no se amamanta del Estado como otras– y tiene mucho margen de maniobra.

España tendrá pronto a una mujer al frente de su primera empresa. Y mantendrá a otra mujer dirigiendo su primer banco en el mundo

Marta Ortega es una mujer joven, con más de media vida por delante. Gracias a ella, España tendrá pronto a una mujer al frente de su primera empresa. Y gracias a una decisión de Emilio Botín, mantendrá a otra mujer dirigiendo su primer banco en el mundo, el Santander. Dos mujeres en la cima del poder. De entrada, ¿qué tal si le dejamos a Marta hacer Zara más grande y nos compra –o inventa– algún Maserati de la moda, sin ponerle palos en la rueda? 


P.D.: Suerte, Marta. También a Pablo Isla, claro. Y ya puestos, a  Ana Botín. Tal vez ella –otro punto a su favor– se lleve mejor con Marta que su padre con Amancio... pero de eso ya hablaremos otro día. @J_L_Gomez

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