Ben Bernande se resiste a una retirada prematura de las medidas de estímulo en EE UU

Ben Shalom Bernanke, presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos.
Ben Shalom Bernanke, presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos.
La alargada sombra del aterrizaje monetario estadounidense será un elemento clave de decisión en la gestión de activos en sucesivos meses, por lo que habrá que estar atento a la Reserva Federal.
Ben Bernande se resiste a una retirada prematura de las medidas de estímulo en EE UU

Semanas, e inclusos meses, los analistas llevan elucubrando sobre la posibilidad de una ralentización -o parón- en el ritmo de implementación de la política monetaria no convencional de la Reserva Federal estadounidense.

La versión 3.0 del helicóptero monetario de la propia Fed -más conocido por Quantitative Easing (QE)- ha despertado los temores de algunos de sus tripulantes ante la expectativa de que su elevado uso acabe acarreando consecuencias fatales. No nos referimos a que la gasolina se acabe, ya que, desde EE UU, siempre han demostrado que el combustible no es un bien escaso para su helicóptero, sino que la “contaminación” que genera acabe solidificando unos niveles inflacionarios no alineados con la realidad económica.

Frente a estas dudas y heterogeneidad en la opinión de los distintos miembros de la Fed, la publicación el pasado miércoles de las actas de la reunión que mantuvieron a inicios de mayo ha intensificado las dudas del mercado sobre un posible aterrizaje monetario.

Aparcada la idea de un aterrizaje forzoso, en la citada reunión quedó patente, una vez más, la división sobre la estrategia a seguir a la hora de reducir los estímulos. Varios tripulantes de la Fed están a favor de reducir las compras de bonos en junio y/o en septiembre, aunque la mayoría de los miembros siguen haciendo piña con Ben Shalom Bernanke.

El mandamás de la política monetaria estadounidense sigue advirtiendo -por ejemplo, así lo hizo el propio miércoles ante el Congreso de EE UU- de los riesgos que implicaría para la economía una retirada prematura de las medidas de estímulo, incidiendo en su compromiso de mantener en marcha el helicóptero monetario hasta que se produzca una mejora sustancial del mercado laboral.

En este punto, cabe recordar que, además de mantener los tipos de interés muy bajos, la Reserva Federal está comprando mensualmente 40 mil millones de bonos hipotecarios y 45 mil millones de deuda a largo plazo, con objeto de mantener bajos los tipos de interés en el mercado secundario e inundar de liquidez el sistema.

La evolución de los precios de la renta fija americana

En clave de gestión de activos, la primera derivada es clara: la progresión de la política monetaria marcará la evolución de los precios de la renta fija americana. Tras la publicación del acta, la TIR a 10 años estadounidense escaló por encima del 2% y la referencia a 5 años se situaba por encima del 0,90%, por comparación, el doble de su homóloga europea.

Según un análisis publicado por Morgan Stanley, el coste de financiación a 10 años debería tender a niveles del 2,5% a 9 meses vista. En cuanto al resto de activos financieros,  el cómo evolucionarán frente a un cambio de la política monetaria de EE UU dependerá de la función de reacción de cada uno frente al mismo.

En un análisis de segunda derivada sobre los activos de renta fija, el efecto duración implicaría, en función del plazo, pérdidas para los tenedores de deuda high yield estadounidense y deuda emergente en moneda dura, lo que tendría como consecuencia una salida de flujos de estos activos que incidiría aún más en su precio. Por otro lado, en la vertiente europea, más allá del efecto contagio que podría tener el tensionamiento de la curva americana sobre los tipos alemanes, es de esperar que el Banco Central Europeo no se plantee un endurecimiento de su política monetaria.

En suma, la alargada sombra del aterrizaje monetario estadounidense será un elemento clave de decisión en la gestión de activos en sucesivos meses, por lo que habrá que estar atento a las señales que tanto desde la propia Reserva Federal como desde la esfera macro americana se produzcan.

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