El BCE enfrenta el estancamiento con una cuarta rebaja de tipos

La presidenta del BCE, Christine Lagarde. / RR SS.
La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, reconoció que “la economía se enfrenta aún a factores adversos”.

El Banco Central Europeo (BCE) ha reiterado su compromiso de alcanzar el objetivo de una inflación del 2% en 2025, una meta crucial en un contexto de estancamiento económico en la eurozona. En su reunión de este jueves, el organismo recortó los tipos de interés en 25 puntos básicos, situándolos en el 2,75%, en lo que representa la cuarta rebaja consecutiva y la quinta en seis reuniones. "El proceso de desinflación sigue avanzando", afirmó Christine Lagarde, presidenta del BCE, quien insistió en que la inflación se alinea con las proyecciones y que la estabilidad de precios está en camino.

No obstante, desde la última reunión del organismo en diciembre, han surgido nuevos desafíos. La llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos genera incertidumbre comercial ante posibles medidas proteccionistas. La Reserva Federal, por su parte, ha pausado sus recortes de tipos, lo que podría debilitar el euro frente al dólar y ejercer presión inflacionaria sobre Europa. Además, el encarecimiento del gas y la persistente inflación en el sector servicios plantean obstáculos adicionales a la política monetaria del BCE.

A pesar de estos riesgos, los mercados prevén que los recortes continúen hasta alcanzar niveles del 2% o 2,25%. La debilidad económica de la eurozona, que registró un crecimiento nulo en el último trimestre de 2024, refuerza la necesidad de una política monetaria más laxa. Alemania, en particular, sigue en dificultades, con una revisión a la baja de su previsión de crecimiento para 2025, del 1,1% al 0,3%.

Actuará basado en datos concretos

Frente a este escenario, Lagarde destacó que, si bien existen factores adversos, la mejora de las rentas reales y el fin de las medidas monetarias restrictivas deberían estimular la demanda. Además, aseguró que el BCE actuará basado en datos concretos y no en especulaciones sobre posibles guerras comerciales.

En paralelo, la posibilidad de que los bancos centrales adopten el bitcoin como reserva volvió a surgir en el debate, tras el anuncio del Banco Central de la República Checa de considerar esta opción. Lagarde rechazó tajantemente la idea, recordando su escepticismo sobre las criptomonedas.

La próxima reunión del BCE, prevista para el 6 de marzo, será clave. Se espera otro recorte de tipos y la presentación de nuevas previsiones macroeconómicas, mientras la incertidumbre política y económica sigue marcando el rumbo del banco central europeo. @mundiario