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MUNDIARIO

El BCE da luz verde a los bancos para que presten más en la crisis

La máxima autoridad monetaria del bloque ahora transfiere a los bancos un poder financiero sin precedentes desde la crisis de 2008. La UE se lo juega todo para evitar el estallido de una crisis económica total.
El BCE da luz verde a los bancos para que presten más en la crisis
Sede del Banco Central Europeo en Frankfurt (Alemania) / www.esbolsa.es
Sede del Banco Central Europeo en Frankfurt (Alemania) / www.esbolsa.es

El sistema bancario europeo ha hecho una apuesta bastante arriesgada, pero necesaria, ante lo que se avecina como una espiral de deuda masiva que podría arropar la eurozona. Al no haber movilidad humana y social, la actividad económica se contrae aceleradamente, lo que obliga a los Gobiernos a inyectar liquidez en forma de créditos a las empresas y subsidios a la población con el objetivo de evitar que el sector generador de empleos caiga en una balanza deficitaria con una burbuja de pasivos laborales y saldo cero en sus dividendos o retornos de inversión por compra de títulos valores en las Bolsas europeas. 

Por esa razón, el Banco Central Europeo (BCE) ya no solo utiliza su política de estímulo fiscal para mantener activa la circulación de capitales en la eurozona, sino que también transfiere a los bancos un poder financiero sin precedentes desde la crisis de 2008. Y es que la máxima autoridad monetaria del bloque ha tomado este viernes medidas excepcionales para hacer frente a la pandemia de la Covid-19.

El arsenal pesado y potente de Frankfurt ha sido desplegado incluso más allá del reciente anuncio de compra de activos públicos y privados por 750.000 milones de euros, pues hoy por la tarde ha hecho pública una nota de prensa en la que anunció que otorga a los bancos mayor flexibilidad en el uso del capital ante la posible llegada de créditos morosos siempre y cuanto estén respaldados por garantías públicas o estén afectados por las moratorias que han decretado varios países, como España.

Esta medida implica que, en vista de la recesión latente que toca a las puertas de Europa por el efecto nocivo de la pandemia, los índices de morosidad se elevarán a niveles alarmantes y las entidades financieras ahora deberán otorgar créditos a empresas con historiales de retrasos de pagos o impagos bajo la condición sine qua non de que estas posean un colchón fiscal de respaldo en activos comprados al Estado o activos privados que garanticen un retorno crediticio sostenible a largo plazo después de que pase el ciclo de crisis sanitaria y financiera que aqueja al Viejo Continente por el coronavirus. 

Según lo que permite inferir la nota del organismo, el objetivo del BCE es evitar que las entidades cierren el grifo de los préstamos ante el temor de que las empresas y las familias entren en situación de morosidad por la ralentización de la economía, el colapso de la oferta y la saturación de una demanda que cada día pierde fuerza por la reducción estrepitosa del consumo, y acaben con la salud de los balances de las entidades, es decir, evitar el "efecto procíclico" que tiene la recesión de facto -aún no declarada, pero sí advertida- en los déficits fiscales que ya empiezan a abrir brechas en las finanzas de los gobiernos y las empresas. 

De acuerdo con la comunicación emitida por la presidenta del BCE, Christine Lagarde, el supervisor bancario europeo flexibilizará de forma temporal la clasificación de préstamos como “improbable su pago” (unlikely to pay, en inglés) cuando esta deuda esté respaldada por la cascada de avales públicos que han anunciado los Gobiernos durante esta semana. Es decir, cada Gobierno ahora tendrá la facultad de otorgar activos públicos en bienes de capital o respaldos de fianza financiera corridos por cuenta de cada Ejecutivo nacional europeo para que los bancos tengan la confianza de prestar cuantiosas sumas provenientes de la liquidez enviada desde el BCE aunque esas empresas tengan historiales crediticios con mora y saldos negativos. 

El Gobierno español, por ejemplo, ha anunciado el lanzamiento de 100.000 millones en este tipo de garantías, lo que podría significar un respiro a grandes empresas que operan en el país, tales como: Ford, Seat e Iberia, que recientemente presentaron ERTEs a sus plantillas de trabajadores ante caída de la demanda de vehículos (por el aislamiento social y la baja demanda de combustible y petróleo), así como el colapso en la demanda de vuelos por el cierre en cadena de cientos de rutas aéreas en todo el planeta. 

La entidad anuncia también que permitirá “cierta flexibilidad” en los créditos afectados por moratorias. Sin embargo, el exceso de créditos a morosos podría originar, precisamente, créditos en mora que generarían una burbuja financiera similar a la de la crisis de la burbuja inmobiliaria española de 2010 y la anterior crisis financiera mundial de 2008, de la que derivó la crisis del euro en 2009. @mundiario