De Banesto a Banesco: las experiencias de 1993 que no se aplicaron en la subasta de NCG

Sedes de Banesto y Banesco.
Sedes de Banesto y Banesco.

Se cumplen veinte años de la intervención de Banesto, donde tras una correcta gestión se pudo reducir el quebranto a 600 millones de euros, recuerda este experto de MUNDIARIO.

De Banesto a Banesco: las experiencias de 1993 que no se aplicaron en la subasta de NCG

Se cumplen veinte años de la intervención de Banesto, donde tras una correcta gestión se pudo reducir el quebranto a 600 millones de euros. En 2013 Banesco compra por 1.000 millones NCG Banco, solo dos años después de su nacionalización, los contribuyentes asumiremos 8.000 millones por un proceso precipitado en exceso.

 

No se trataba de la gran inocentada del día. Solo los más ingenuos pensaron que la noticia de la intervención de Banesto instada por el Gobernador del Banco de España, Luis Angel Rojo, el 28 de diciembre de 1993, lo era.

Nadie comprendía como uno de los mayores bancos del país, presidido por el mediático Mario Conde, podía caer con tanto estrépito precisamente cuando se consideraba inminente la entrada en su capital del banco americano JP Morgan y después de haber realizado, en mayo del mismo año, la mayor ampliación de capital de una empresa española hasta el momento.

Las cifras de Banesto

El motivo fue un agujero patrimonial de 3.636 millones de euros (605.000 millones de pesetas), que el nuevo presidente designado por el Banco de España, Alfredo Sáenz, elevó hasta los 4.096 millones de euros, cifra que en la actualidad serían unos 7.100 millones de euros. Para pagar el agujero el Estado puso 600 millones de euros, el resto de bancos otros 600, el Banco Santander 1.900 millones cuando lo compró en subasta y el resto sus accionistas.

Vemos como prácticamente la mitad del coste de la intervención la asumió la venta al Santander, por lo tanto minorando la contribución pública al rescate y la clave estuvo en el tiempo transcurrido desde la intervención. La subasta se celebró el 25 de abril de 1994, más de tres después de la intervención,  cuando el banco ya había vuelto a generar beneficios y a recuperar cuota de mercado.

Las cifras de Banesco

Veinte años más tarde tan solo cambia una letra en la razón social de dos de sus intervinientes, Banesto por Banesco, pero en todo lo demás nada hay coincidente en el proceso de venta de NCG Banco. Son 9.000 millones de euros de ayudas públicas, de las que únicamente se han recuperado los 1.000 del precio de adjudicación, quedando a cargo del contribuyente nada menos que 8.000 millones de euros. Frente a los accionistas de Banesto que perdieron unos 500 millones, en este caso fueron los engañados titulares de participaciones preferentes y obligaciones subordinadas los que asumieron el coste, unidos al grupo de inversores también engañados que suscribieron acciones de NCG Banco.

Las diferencias en los procesos

Son numerosas las diferencias entre los procesos de intervención y posterior subasta de Banesto y NCG Banco, pero detengámonos en las principales. En el primer caso hubo prácticamente el doble de retorno de las ayudas públicas recibidas, creemos que por no haber precipitado su venta, más de tres años frente a solo dos en el caso gallego que, de haber esperado a finales de 2015 es posible que el precio se hubiera duplicado. Nadie ha justificado estas prisas lo más mínimo, máxime si lo comparamos con el caso Bankia, donde no parece existir premura alguna.

El papel del supervisor y los responsables políticos fue sobresaliente en el caso Banesto. Nada que ver la capacidad y decisión de un sobresaliente Luis Angel Rojo con la ineficiencia de Mafo. De Guindos pareció más un agente comercial de la gran banca que un ministro de economía. Tampoco el proceso de exigencia de responsabilidades, por el momento, tiene nada que ver. Los consejeros de Banesto terminaron condenados por su dolosa gestión del banco, mientras que a los de NCG, de momento, no se les adivina el mismo futuro. 

Por último, mientras que en Banesto fueron sus accionistas, los dueños de la entidad, quienes cargaron con parte del peso del rescate, en el de NCG Banco, como no había accionistas se socializaron las pérdidas extendiéndolas a los ahorradores que, gracias a una perversa comercialización, vieron transformados sus depósitos a plazo en productos tóxicos. En definitiva, han hecho un buen negocio los venezolanos de Banesco, como en su día lo hizo el Santander con la compra de Banesto. En veinte años nada hemos aprendido.

De Banesto a Banesco: las experiencias de 1993 que no se aplicaron en la subasta de NCG
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