El Banco de España pide a los partidos un pacto para afrontar un ajuste fiscal a medio plazo

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El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos / intereconomia.es
El nuevo esquema de gestión de la economía española se basará en recortar presupuestos, reducir gastos e incrementar la recaudación tributaria.
El Banco de España pide a los partidos un pacto para afrontar un ajuste fiscal a medio plazo

El objetivo del Banco de España es que en el país prime una estabilidad fiscal que pueda ser financiera y políticamente sostenible para el Gobierno. He ahí el gran reto de la administración de Pedro Sánchez.

Las dos principales instituciones independientes han avisado de lo que hay que hacer para evitar una crisis de deuda que dinamite cualquier recuperación. La tan buscada recuperación y reconstrucción de la estructura financiera las empresas, los bancos y la economía en general, llegará si se reducen los gastos y se busca la reversión del déficit. La Autoridad Fiscal española lanzó un relevante argumento: el organismo que tutela las cuentas públicas dijo que hará falta una década de ajustes.

Y este lunes ha sido el Banco de España: el mayor servicio de estudios del país ha pedido un plan de ajuste de las cuentas públicas pactado por los partidos, gradual y a medio plazo, una vez haya pasado lo peor de la pandemia. Esto es, recortes y ahorros del gasto y subidas de impuestos.

Por lo tanto, el nuevo esquema de gestión de la economía española se basará en recortar presupuestos, reducir gastos e incrementar la recaudación tributaria con el objetivo de generar una recapitalización de las finanzas del Estado y, al mismo tiempo, de las finanzas de las empresas y la banca en la medida que el crédito saliente se acumula con los capitales provenientes de los impuestos. El gestor de esos flujos será la máxima autoridad monetaria del país.

Ahora prevé que la perturbación pueda ser más larga y se sitúe entre el segundo escenario, que daba un 9,5% de caída, y el tercero, que cifraba el desplome en un 12,4%. Esto implica que la recesión podría no ser contenida en poco tiempo si el financiamiento no supera las previsiones de déficit, inflación y pérdidas de ingresos en el conjunto del sector empresarial. Es decir, para que el estímulo haga repuntar la economía con fuerza, la inyección de crédito nuevo deberá ser proporcional y superior a las proyecciones de retracción de los capitales actuales que merman con la caída del consumo producto de la pandemia. @mundiario

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