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Banco de España: El confinamiento es más dañino sobre la economía española

“El golpe llega a todos, pero el impacto no es el mismo. Varía entre países y regiones”, subraya el informe de la autoridad monetaria. 
Banco de España: El confinamiento es más dañino sobre la economía española
Una mujer camina por una calle desierta en una zona comercial de Madrid, España, en medio de la pandemia de coronavirus / AS.com
Una mujer camina por una calle desierta en una zona comercial de Madrid, España, en medio de la pandemia de coronavirus / AS.com

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Ricardo Serrano

Ricardo Serrano

El autor, RICARDO SERRANO, colaborador de MUNDIARIO, es un periodista venezolano especializado en política y economía con experiencia en diversos periódicos de Venezuela y un portal web de Argentina. @mundiario

España nunca está exenta la volatilidad que producen las crisis externas hacia adentro de la frágil estructura económica de un país que está saturado de deuda pública, déficit fiscal, demandas sociales incumplidas, baja recaudación tributaria y sobreendeudamiento interno para el financiamiento de las pensiones. A ese coctel explosivo hay que sumarle los efectos casi suicidas que ha tenido la imposición del confinamiento sobre el consumo y el tejido socioeconómico del país. Hoy, el Banco de España ha demostrado con números que el confinamiento es el golpe letal que ha tirado en la lona a la economía española.

Y es que el impacto de las medidas de aislamiento social por la pandemia de coronavirus no es el mismo en todas las economías. Depende de su estructura productiva, sus cadenas de suministro, su solvencia, su liquidez y la capacidad de consumo de la población con base en el poder de financiamiento que puedan percibir. En el caso español, el hecho de que todos esos indicadores estén en verde es casi una utopía. Por ello, en un análisis publicado este miércoles, el Banco de España alerta de que, para un grado de reclusión igual, la economía española sufre más el golpe de la parálisis económica que las de Alemania, Francia y, en menor medida, Italia.


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El punto clave radica en que España cuenta con una estructura empresarial muy dependiente del crédito, un elemento que hoy es crucial para la supervivencia de los bancos privados del país, pero un combustible muy peligroso para el incendio que tiene avivado en las cuentas públicas el Gobierno de Pedro Sánchez, atizado por un déficit fiscal sin parangón y sin techo aparente en el corto plazo.

La caída sería hasta un 20% mayor que en las dos primeras. Por comunidades autónomas, las más afectadas son las insulares, debido al turismo y la hostelería, que son los dos sectores más perjudicados por la pandemia no solo en España, sino también en todo el mundo con un desplome de entre 90% y 96% de la demanda y venta de viajes, paquetes vacacionales y boletos aéreos. En otras, pesa también el cierre de la producción de automóviles o la distribución, tal es el caso de Barcelona y Madrid.

“El golpe llega a todos, pero el impacto no es el mismo. Varía entre países y regiones”, subraya el informe del Banco de España. “Perjudica sobre todo a aquellos sectores donde la interacción con el consumidor final es relevante, como el turismo. Y también afecta especialmente a las industrias muy integradas en las cadenas de suministro global que han sufrido interrupciones, como la del automóvil”, enfatizó la autoridad monetaria.

Por lo tanto, la crisis al borde de la recesión que actualmente vive el país ibérico no fue ocasionada por una fragmentación del euro como ocurrió en 2014 o por el efecto contagio de la ‘pandemia financiera’ que estalló en Estados Unidos en 2008. Doce años después de la última crisis económica mundial, esta golpea a España también por el sacudón interno que ha tenido el colapso del consumo y de la demanda por el cese de las actividades comerciales y empresariales que no son de naturaleza esencia para el tejido social de la nación.

“Este impacto diferencial entre sectores augura disparidades significativas en la incidencia agregada de la perturbación inducida por la covid-19, tanto entre países como entre regiones de un mismo país”, explica el documento.

Esto se debe a que una buena parte de las empresas, comercios y grandes cadenas de abastecimiento en España requieren de un esquema de presencialidad para que se complete el ciclo económico en el eslabón final de la cadena, que es el consumidor.

Es decir, la economía española corre el riesgo de quedarse más rezagada por contar con una estructura productiva más sensible a la Gran Reclusión. Y lo mismo ocurre con algunas comunidades autónomas como las de las islas.

El estudio se ha realizado como si los confinamientos hubiesen sido exactamente iguales para todas las economías. Si además se tiene en cuenta que España ha sufrido en general una hibernación de la actividad más dura, el riesgo de quedarse atrás es todavía mayor. Entonces, la contracción de los flujos de capital que retroalimentan todo el sistema comercial y empresarial del país ha sido causada por la pérdida de fuerza laboral y capital humano que impulse la producción para mantener activos esos flujos.

Según los cálculos aproximados del Banco de España, “la declaración del estado de alarma del 14 de marzo habría paralizado en torno al 30% de la economía”.

Además, el posterior decreto de cierre de todas las actividades no esenciales del 29 de marzo habría detenido alrededor del 70%, lo que implica una pérdida estimada de entre 500 y 1.000 millones de euros en ese período. @mundiario