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El Banco de España advierte de que las regulaciones afectan al sector automotriz

En todo 2019, las ventas de coches se desplomaron un 11%. A partir de mediados de 2018 empezaron a caer. 
El Banco de España advierte de que las regulaciones afectan al sector automotriz
Una empleada ensamblando las puertas de un coche en una planta española.
Una empleada ensamblando las puertas de un coche en una planta española.

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Ricardo Serrano

Ricardo Serrano

El autor, RICARDO SERRANO, colaborador de MUNDIARIO, es un periodista venezolano especializado en política y economía con experiencia en diversos periódicos de Venezuela y un portal web de Argentina.

El parque automotor español no pasa por su mejor momento. La máxima autoridad monetaria arrojó cifras que no pintan un panorama alentador para el sector automotriz, y eso se debe a que la incertidumbre en la regulación de de matriculaciones de automóviles ha causado caídas en las ventas de coches. Así lo advirtió ayer el Banco de España, al tiempo que también alertó que no se avizora con claridad "un nuevo paradigma tecnológico que en un futuro próximo reemplace al de los actuales vehículos con motor de combustión".

Los efectos de la crisis financiera mundial de 2008 y la recesión española de 2010 lastraron el consumo de bienes y compras de activos hasta llevarlo a niveles de estancamiento y posterior descenso. La realidad es que no hay certeza sobre si aumentarán las matriculaciones de vehículos, lo cual a la vez repercute en un sector automotriz que no apostará a producir para no vender o para no cubrir sus proyecciones de ventas, dado que las compras de coches han caído en España considerablemente.

En un estudio publicado este pasado lunes, la entidad emisora observa que entre 2016 y mediados de 2018 las matriculaciones de automóviles aumentaban a tasas del 5%. Pero a partir de entonces empezaron a caer. Esto se debe a que comenzó a reducirse el flujo de producción de automóviles debido a la leve contracción industrial que generó la caída del consumo a raíz de la recesión de 2010, de la cual una década después todavía se sienten las secuelas. 

Y en el conjunto de 2019 se desplomaron más de un 11%. En plena crisis muchos consumidores retrasaron sus compras de bienes duraderos como coches o electrodomésticos por miedo a lo que pudiera pasar. Decidieron salvar y resguardar sus patrimonios depositando sus ahorros en la banca comercial, lo cual desplomó las previsiones de cientos de ensambladoras de vehículos que vieron como sus estimaciones de ganancias se venían a pique por el mismo efecto de esa crisis. 

Con la recuperación económica posterior esta demanda que había quedado embalsada se liberó, disparando las ventas, pero hasta que el año pasado empezó a agotarse una vez satisfecha. La contracción que ha registrado la venta de coches podría explicarse en parte por este fenómeno, exacerbado también por la reducción del parque automotor ante los costos que implica la manutención de un automóvil en los períodos de crisis que han sacudido a España. 

Sin embargo, el Banco de España observa que a los automóviles le ha ido mucho peor que al resto de productos duraderos. Y eso podría deberse a que hayan sufrido una perturbación propia del sector, explica la entidad en un comunicado. Es decir, el mismo sector automotriz no ha generado mecanismos que le permitan captar la demanda de clientes dudosos sobre la decisión de adquirir un vehículo para agregarlo o empezar a formar su patrimonio, dado el contexto de incertidumbre económica latente que persiste en el país, sobre todo en los aspectos del empleo, los impuestos y los salarios. @mundiario