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Argentina se queda sin tiempo y vence el plazo para reestructurar su inviable deuda

Argentina pide que se le resten 60.000 millones a su importe, pero los acreedores son fondo de inversión que podrían perder un 30% de rentabilidad.
Argentina se queda sin tiempo y vence el plazo para reestructurar su inviable deuda
El presidente de Argentina, Alberto Fernández, y su vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner / AFP.
El presidente de Argentina, Alberto Fernández, y su vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner / AFP.

Su economía está al borde del colapso. Está saturada de déficit (más de 3.000 millones de dólares), inflación (50% acumulado), devaluación (pérdida de terreno del peso en un 40% frente al dólar) y ahora, de deuda, con un importe gigante de más de 300.000 millones de dólares, casi el 90% de su PIB, estimado en poco más de $500.000 millones.

Y es que además de que le queda poco dinero, a Argentina le queda muy poco, o prácticamente, ya no le queda tiempo. El plazo puesto por la nación sudamericana para saber si grandes fondos de inversión aceptan o no una oferta de canje de deuda vence este viernes, aunque se percibe en el ambiente que la batalla recién empieza, pues se trata de una ardua negociación financiera en la que el Gobierno argentino les propone a sus acreedores una quita de más de 60.000 millones de dólares entre capital e intereses de la deuda externa nacional, pero los tenedores de fondos se oponen a ese planteamiento debido a que no están dispuestos a perder rendimientos y rentabilidad de mercado.

Nadie desea un default, ni el gobierno de Alberto Fernández ni los acreedores, pero la amenaza está latente. Es decir, Argentina está al borde de la quiebra.

"El proximo vencimiento de bonos es el 22 de mayo. Recién en esa fecha, si Argentina no cumple con el pago, puede ser considerada en default", dijo en una entrevista a la agencia AFP Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

El ministro de Economía argentino, Martín Guzmán, dijo en las últimas horas que está dispuesto a escuchar "cualquier combinación" en una contraoferta, siempre y cuando el modelo sea sostenible en el tiempo.

Argentina pide que se le resten 60.000 millones a su importe, pero los acreedores son fondo de inversión que podrían perder un 30% de rentabilidad, dado que colocan los bonos de deuda y los pagos de intereses del país en la Bolsa para multiplicar su capital. Sin embargo, la calificación crediticia de Argentina está en negativo y casi todos los mercados financieros se le han cerrado al país.

Por ahora, tres comités de bonistas anticiparon su rechazo. Pero no hay analista de mercado que no afirme que se negocia contra reloj y bajo cuerda. Esto implica que la prisa del Gobierno y de los acreedores por lograr un acuerdo se basa en dos aristas: el Ejecutivo desea que se reestructure su deuda para tener mayor facilidad y tiempo de saldarla, pero los bonistas podrían presentar una contraoferta de quita de deuda de 30.000 millones de dólares, un 50% menos de lo que requiere Argentina.

La consultora Capital Economics también dijo en un informe que "es probable que haya más estocadas verbales (entre las partes) desde ahora hasta el 22 de mayo cuando expira el (postergado) pago de un cupón", por unos 500 millones de dólares. @mundiario