Los aranceles de Trump comienzan a dejar huella: la inflación repunta y la Fed se mantiene cauta

Naranjas en un supermercado. /Pixabay
La política arancelaria del presidente de EE UU comienza a reflejarse en los precios al consumo, cuyos efectos se manifiestan principalmente en electrodomésticos, alimentos, ropa y gasolina.

La inflación vuelve a tomar impulso en Estados Unidos, y esta vez lo hace en sintonía con un nuevo escenario político y económico: el golpe de los aranceles generalizados promovidos por el presidente Donald Trump. En junio, los precios al consumo subieron un 2,7% en comparación con el mismo mes del año anterior, una aceleración respecto al 2,4% registrado en mayo, según datos del Departamento de Trabajo. En términos mensuales, el incremento fue del 0,3% frente al 0,1% del mes anterior.

Este repunte ha reavivado los temores de que la política comercial del presidente esté comenzando a ejercer presión sobre los precios. Desde su retorno a la Casa Blanca, Trump ha implementado un conjunto de aranceles del 10% a todas las importaciones, del 30% sobre productos chinos, del 25% sobre automóviles y del 50% sobre acero y aluminio. En una escalada reciente, amenazó con aplicar un 30% adicional a las importaciones desde la Unión Europea y México a partir del 1 de agosto.

Los aumentos de precios se concentran en productos clave para el consumo diario. La gasolina subió un 1% solo de mayo a junio. Los comestibles aumentaron un 0,3% en el mismo periodo y acumulan un alza del 2,4% interanual. La fruta, como las naranjas, se encareció un 3,5% en un solo mes. Los electrodomésticos también aumentaron de precio por tercer mes consecutivo, y lo mismo ocurrió con ropa, juguetes, artículos deportivos y calzado, todos ellos bienes fuertemente dependientes de las importaciones.

Aunque el Gobierno ha señalado que algunos productos, como automóviles nuevos y usados, tarifas aéreas y hoteles, registraron caídas, el panorama general muestra un encarecimiento progresivo de muchos bienes esenciales. Desde la Casa Blanca se insiste en que los aranceles no están teniendo un impacto negativo directo, pero los datos publicados parecen reflejar lo contrario.

Una inflación que amenaza con consolidarse

Más allá del dato general, la inflación subyacente —que excluye los precios de alimentos y energía, tradicionalmente más volátiles— también repuntó: pasó del 2,8% en mayo al 2,9% en junio. A nivel mensual, aumentó un 0,2%. Para los economistas, esta cifra es especialmente relevante, ya que sirve de termómetro más preciso sobre la tendencia a medio plazo.

Este avance, aunque moderado en comparación con los picos de 2022 y 2023, enciende luces de alerta. Estados Unidos se aleja del objetivo del 2% de inflación marcado por la Reserva Federal y empieza a rozar un terreno incómodo: una posible estanflación, con alza de precios y crecimiento estancado.

Este escenario coloca a la Reserva Federal en una situación delicada. El presidente Trump ha exigido públicamente una bajada de tipos, insistiendo en que “no hay inflación” y que la tasa de interés —actualmente en el 4,3%— debería reducirse al 3%. Sin embargo, el presidente de la Fed, Jerome Powell, se mantiene prudente. Ha reiterado que necesita más tiempo para evaluar el efecto completo de los aranceles antes de mover ficha.

Powell ha advertido de que las tarifas pueden tener un doble impacto al elevar los precios mientras debilitan el crecimiento. Esto genera una tensión en la política monetaria, pues normalmente una inflación elevada justificaría un alza de tipos, mientras que una desaceleración de la economía demandaría una rebaja. En este contexto, la Fed opta por mantener el statu quo a la espera de más señales.

Un reto político para Trump

La inflación ha comenzado a erosionar una de las principales promesas de campaña de Trump: reducir el coste de vida. Mientras los consumidores sienten el aumento de los precios en el supermercado o al renovar electrodomésticos, el debate político se intensifica. La senadora demócrata por Massachusetts, Elizabeth Warren, ha subrayado que “las familias ya estaban al límite, y el presidente lo está empeorando”. Desde su perspectiva, los datos de inflación validan las advertencias lanzadas en los últimos meses sobre el efecto inflacionario de los aranceles.

La Casa Blanca, por su parte, intenta restar importancia al repunte, mientras destaca que algunos precios siguen por debajo de los niveles de hace tres meses. Sin embargo, la percepción del público sobre su poder adquisitivo será probablemente más determinante que los matices técnicos en las estadísticas.

A falta de ver cómo evolucionan las cifras en los próximos meses, los primeros síntomas de inflación arancelaria ya son visibles. Aunque los datos están lejos de los niveles de alarma de años anteriores, la trayectoria apunta a un escenario más complejo para la Reserva Federal y más sensible políticamente para la Administración Trump. @mundiario