Amancio Ortega: 'Es difícil hacer un libro cuando no te hablan los protagonistas'

Portada del libro Rosalía Mera El hilo suelto. / La Esfera de los Libros

Xabier R. Blanco se acerca ahora a la figura de Rosalía Mera, cofundadora de Zara y primera mujer de Amancio Ortega. Su obra se titula Rosalía Mera El hilo suelto. Edita La Esfera de los Libros.

Xabier R. Blanco se acerca ahora a la figura de Rosalía Mera, cofundadora de Zara y primera mujer de Amancio Ortega. Su obra se titula Rosalía Mera El hilo suelto. Edita La Esfera de los Libros.

Aquí estamos. Otra vez. Como si los hilos de la vida quisieran enredarnos sin que ninguno lo haya deseado. Conocí a Rosalía Mera en la taberna Os Belés. Jesús Salgado me había ofrecido participar en una biografía sobre Amancio Ortega y allí la abordé con todo el descaro. Aceptó una copa y rechazó colaborar en el trabajo. Las cuentas se le daban bien. A cambio regaló una buena frase para los que vivimos de recoger anécdotas: «Quiero seguir haciendo top-less con tranquilidad». A los pocos días de que saliese publicado el libro Amancio Ortega. De cero a Zara su secretaria llamó para avisar de que la jefa quería hablar inmediatamente con el perpetrador. A la hora estaba en su despacho, ovillado delante de una mujer con un cabreo más que considerable porque habíamos reproducido sin su consentimiento una fotografía de adolescente en la que aparecía al lado de varias dependientas de La Maja. «Por cierto, ¿me puedes pasar la fotografía?», preguntó después de veinte minutos de reprimenda innecesaria para conseguir la imagen.

«No quiero que me escribas una biografía», repetía sin necesidad de sacarle el tema cada vez que nos desnucábamos en Os Belés o el azar cotidiano nos juntaba. «Me parece que este huevo está pidiendo sal», me atreví a soltarle un día al comprobar que ella seguía con la cantinela cuando ya había abandonado toda esperanza de que aceptase. Así era Rosalía. Quería salir en los papeles pero sin querer reconocerlo.

En 2005 aceptó acudir a la presentación en Boiro de Querido Ramón, libro en el que Ramona Maneiro cuenta cómo ayudó a morir al tetrapléjico Ramón Sampedro. Con ese gesto dio por agotado el cupo de peticiones, aunque en el fondo sabía que debía una.

Rosalía habló poco pero dijo mucho. Las frases que encabezan los capítulos encierran una sabiduría demoledora y están extraídas de las entrevistas en profundidad que concedió. «Es difícil hacer un libro cuando no te hablan los protagonistas», reconocería Amancio Ortega durante una conversación en Casas Novas en 2010 que publiqué en Xornal de Galicia sin que se molestase más que lo necesario. En el yunque del silencio forjó su leyenda. Rosalía, la otra gran protagonista de ese gran prodigio llamado Inditex, prefirió cribar sus pensamientos para construir de manera controlada un personaje que reivindica su papel en la historia tras sobreponerse a los golpes de la vida. Pudo ser un hilo roto, pero acabó siendo un hilo suelto. La costurera se hizo millonaria, la millonaria solidaria y rebelde. Pudo haber hecho más, seguro, pero también podía no haber hecho nada.

Y aquí estamos. Otra vez. Aunque ahora las visitas fueron al cementerio de Liáns para comentar el proyecto hasta que permitió que los dedos aporreasen el teclado, con la misma ilusión con la que ella y su cuñada Primitiva descosieron una bata para sacar con más deseo que pericia el patrón que los catapultaría al éxito. Este traje se hizo con lo que dejó dicho, con lo que dijeron de ella y con lo que han callado. La intención ha sido acertar con la talla de un personaje sin patrón.