La adjudicación de Novagalicia a Banesco presenta una larga lista de beneficios

Ciudad Banesco, en Caracas.
Ciudad Banesco, en Caracas.

Aunque los criterios utilizados por el FROB hayan sido de carácter puramente económico, las ventajas de la adjudicación pueden llegar a ser múltiples y a extenderse a diversos ámbitos.

La adjudicación de Novagalicia a Banesco presenta una larga lista de beneficios

El primer impacto trascendental de la adjudicación a Banesco de Novagalicia Banco concierne a la distribución económica, casi podríamos decir geoestratégica, de España. Con el núcleo de la actividad concentrado en Madrid, Euskadi y el litoral mediterráneo, la economía española ha adolecido de un fuerte desequilibrio que influye negativamente en su política económica y fiscal y es fuente de constantes tensiones en la distribución de fondos territorializables. El resultado es un juego continuo de intereses con fuerte componente político, sectorial, “familiar” y hasta ideológico. Es un problema de gran envergadura que nunca se ha querido afrontar dado que quienes ostentaban –y siguen ostentando– el poder coincidían –y siguen coincidiendo– con los clanes beneficiarios de tal situación.

La pérdida de la principal entidad financiera gallega implicaría ahondar en el desequilibrio territorial de la economía española con lo cual se incrementarían las tiranteces financieras entre el centro y la periferia así como entre los distintos ejes de desarrollo. Posiblemente, adelantándonos a probables acontecimientos futuros, la adjudicación podría incluso beneficiar el encaje de Galicia en un supuesto nuevo diseño de España una vez se asiente la necesidad de profundizar en su carácter federal.

Mercados y sectores 

La adjudicación representa también una buena señal para los mercados financieros internacionales, que contrastan el interés de un inversor de alta fiabilidad en un banco español. Pero igualmente es una buena noticia para el propio sector al evitar lo que, en mi opinión, sería una concentración excesiva de la oferta en unos pocos grandes bancos. Así mismo se revela una operación positiva para las empresas con líneas de crédito abiertas en Novagalicia y en la entidad adquirente (de ser ésta una entidad española) que verían contraídos sus límites de riesgo por el recálculo de las carteras de inversión.

La lista de beneficiarios se extiende a los sectores productivos con una especialización positiva en la economía gallega, en particular aquéllos ligados a los recursos naturales de Galicia y que han sido atendidos tradicionalmente por entidades autóctonas que entendían su problemática, una  característica que no ocurre en organizaciones cuyas raíces se encuentran lejos del noroeste peninsular.

En general, el cliente gallego se verá favorecido por la adjudicación pues, aún cuando el capital adquirente sea venezolano, el banco mantendrá su centro de decisión en Galicia. Además, se prevé una fuerte identificación entre el proyecto y el territorio dado el carácter emigrante de la mayoría de los consejeros del grupo Banesco, procedentes en buena parte de Galicia así como de León y Asturias. No se debe descartar tampoco la posible entrada de fondos gallegos en futuras ampliaciones del banco.

Y dejamos para el final a los trabajadores, sin duda quienes más han  sufrido los vaivenes de un proceso plagado mucho más de frustraciones que de alegrías. La plantilla de Novagalicia, bajo la amenaza permanente del paro o la emigración, ha demostrado una actitud encomiable durante estos años. Se merecen un futuro con expectativas propicias.

La adjudicación de Novagalicia a Banesco presenta una larga lista de beneficios
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