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La UE y Mercosur no aplicarán su acuerdo antes de 2021

La comisaria de Comercio comunica a la Generalitat de Valencia que los filtros necesarios dilatarán bastante el apartado más importante de este pacto.

La UE y Mercosur no aplicarán su acuerdo antes de 2021
Cecilia Malmström, comisaria europea de Comercio.
Cecilia Malmström, comisaria europea de Comercio.

Al menos dos años tardará en entrar en vigor el acuerdo firmado entre la Unión Europea y Mercosur, proclamado el 29 de junio. De acuerdo al despacho de Cecilia Malmström, comisaria europea de Comercio, este tratado con los países que el grupo que componen Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay deberá pasar un par de filtros, como el Parlamento Europeo, por lo que "la aprobación definitiva no será antes de dos años como mínimo", le citó Ximo Puig, quien se reunió con la funcionaria sueca. La visita de Puig fue para expresar el temor del sector citrícola por los perjuicios para el mercado español de este tratado, ya que los productos argentinos y brasileños entrarán a la UE sin aranceles.

Así las cosas, se espera que este pacto empiece a funcionar a partir de 2021, pues también debe ser aprobado por el parlamento de Mercosur. Eso sí, esto será para la parte comercial, que es lo que más incumbe a las dos partes. En cuanto a la parte política y de cooperación el trámite será todavía más extenso ya que se requiere el visto bueno de los parlamentos de todos los países participantes. Se trata de un acuerdo que demoró 20 años en sellarse.

La semana entrante se hará público el tratado en sus 1.500 páginas de extensión. Así se conocerán también las medidas concretas. Posteriormente, el documento deberá pasar una minuciosa revisión jurídica. Tras haber sido traducido a los 24 idiomas que se hablan en los 28 países de la Unión Europea, se enviará a Bruselas para su bendición y, por último, a Estrasburgo. Una vez en la Eurocámara, la Comisión de Comercio Internacional y Asuntos Exteriores lo estudiarán. Otro organismo encargado de informar sobre este acuerdo será la Comisión de Medio Ambiente. Este será el último paso antes de que sea votado por el Parlamento. Una vez aprobado, se enviará a los parlamentos nacionales para que terminen de dar su visto bueno.

Puig ha pedido que se garantice la organización de una conferencia sectorial en Bruselas a fin de deliberar sobre los problemas de cítricos y de la agricultura en el continente. "Es un problema que no afecta solo a la Comunidad Valenciana y hay que encontrar soluciones integrales. Porque no solo está Mercosur, también el veto ruso, la naranja sudafricana y sobre todo Egipto. Pedimos una acción directa porque puede hacer mucha competencia desleal. Hemos mostrado nuestra preocupación porque en el puerto de Rotterdam no hay suficiente vigilancia. Y debemos asegurar para el ciudadano europeo las mismas garantías fitosanitarias". Eso sí, el dirigente valenciano también ha pedido a representantes del sector que tomen medidas por su parte y promuevan campañas para su causa.

El sector de la naranja valenciana genera hasta 2.200 millones de euros anuales y es, junto al sector ganadero de Francia, los más críticos con el tratado por ser también los que sufrirán más consecuencias. En contracara, el más beneficiado es el sector industrial gracias a la reducción de los aranceles, entre otros apartados, para automóviles, textil, cerámicas y calzado. A día de hoy, los aranceles para el calzado español en Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay es de hasta un 43%, mientras que la cerámica y la industria textil son de un 35% y 37%, respectivamente. Con este pacto, la tasa se recortará hasta su desmentelamiento en algún caso específico, mientras que en otros se reducirá de forma notable, luego de un periodo transitorio. Aún no se han acordado los plazos y los detalles negociados por sector y producto, explica El País.

El dirigente valenciano ha celebrado la actitud positiva de Malmström, quien fue elemental para la negociación de un acuerdo que empezó a trazarse nada menos que en 1995. La experimentada funcionaria abandona su despacho en noviembre de este año.

Dentro de las posibles medidas para controlar y compensar la entrada de productos de dos de los grandes productores de naranjas en el mundo, como lo son Argentina y Brasil, se encuentra trazar una cláusula protectora que se active ante la amenaza y no de forma posterior, una vez las naranjas ya estén distribuyéndose en Europa. También se contempla creación de un fondo de compensación de hasta 1.000 millones de euros. @mundiario