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MUNDIARIO

Los acreedores rechazan otra oferta de reestructuración de la impagable deuda de Argentina

La oferta de canje de deuda del gobierno de Alberto Fernández alcanza a 66.238 millones de dólares en bonos emitidos bajo ley extranjera.
Los acreedores rechazan otra oferta de reestructuración de la impagable deuda de Argentina
El ministro argentino de Economía, Martín Guzmán / AFP.
El ministro argentino de Economía, Martín Guzmán / AFP.

En medio de un panorama de volatilidad económica marcado por el continuo pulso y despulso de los flujos de capital en los grandes demandantes de materia prima argentina, la deuda externa del país sudamericano sigue siendo “impagable”, como en algún momento lo reconoció el expresidente Mauricio Macri. Muchos analistas y economistas auguran que Argentina se convertirá en la “nueva Venezuela” debido a la creciente agresividad y vertiginosidad con la que evolucionan los indicadores macroeconómicos del país: 50% de inflación, 30% de pobreza y una deuda que supera los 300.000 millones de dólares.

Simplemente, la nación austral no termina de encajar en el mercado. Y es que los fondos de inversión, principales acreedores de Argentina, rechazaron nuevamente la oferta de reestructuración de deuda que les presentó el país, cuando faltan apenas cinco días para que venza el plazo en el que deben dar su respuesta definitiva.

En tan solo cinco días, a Argentina podrían cerrársele completamente todos los mercados de capital en vista de que su calificación crediticia se acerca a la AAA-. Esto implica que el riesgo de otorgarle nuevos préstamos o procesos de reestructuración de su deuda es altamente probable en cuanto a un nuevo default o cese de pagos.

"Cada uno de los tres grupos de tenedores de bonos y las instituciones que representan, junto con varios otros inversores, desean reiterar y dejar en claro que no pueden respaldar la oferta de intercambio recientemente anunciada, y no entregarán sus bonos en dicha oferta", afirmaron en un comunicado publicado este lunes.

Los acreedores no están dispuestos a perder rendimientos e intereses por aprobar una quita de más de 60.000 millones de dólares en la deuda argentina con capital e intereses. Una vez que expire el plazo, el país se quedará aislado en el mercado financiero y, en escenario de alta tensión política interna por la crisis económica previa sumada al shock de la pandemia de coronavirus, el Gobierno de Alberto Fernández podría recurrir al financiamiento inorgánico del gasto público, lo que elevaría la inflación a niveles intolerables y asfixiantes tal como sucedió en Venezuela a partir de 2014.

Los fondos de inversión, que representan cerca de 80% de los acreedores de Argentina y ostentan por ello una posición de bloqueo en la operación de canje, están agrupados en los comités Grupo Ad Hoc de Tenedores de Bonos, Comité de Acreedores de Argentina y Grupo Ad Hoc de Tenedores de Bonos de Cambio de Argentina, que suscriben el comunicado.

La movida es clara. La opción de conceder nuevos períodos de gracia con una oferta de más garantía en nuevos activos del Estado no lo que los prestamistas buscan. Ellos simplemente quieren sus rendimientos y retornos de inversión con integridad absoluta sin ceder terreno a las complacencias financieras del déficit fiscal del Gobierno argentino.

Estos grupos -que ya hace días habían manifestado públicamente su rechazo- consideraron que “la oferta argentina implica que sus acreedores sufran pérdidas desproporcionadas que no son justificadas ni necesarias”.

Es decir, los acreedores no prevén arriesgarse a perder el 60% de sus capitales o más para darle oxígeno financiero a un Estado que se encuentra en la bancarrota y que ya tiene la enorme carga fiscal del préstamo de 57.000 millones de dólares que en 2018 el entonces gobierno de Macri acordó y recibió del Fondo Monetario Internacional (FMI).

La oferta de canje de deuda del gobierno de Alberto Fernández alcanza a 66.238 millones de dólares en bonos emitidos bajo ley extranjera. Contempla tres años de gracia, además de una quita de 62% sobre los intereses (37.900 millones de dólares) y de 5,4% sobre el capital (3.600 millones de dólares).

Los acreedores tienen tiempo hasta este viernes para adherirse a la oferta. Si no la aceptan, Argentina será declarada de facto en la quiebra y eso podría agravar su calificación crediticia a niveles que la vetarían del mercado durante años, generando así un fuerte aislamiento a una economía que depende de las exportaciones de materias primas para subsistir y captar divisas que alimenten el mercado interno ante la brusca devaluación de la moneda local y la descontrolada salida de capitales.

Pese a insistir en su rechazo, los comités indicaron este lunes que “cada uno de los tres grupos está preparado para discutir constructivamente con Argentina, con el objetivo común de encontrar una solución viable a los desafíos financieros del país”. @mundiario