El abuso de las empresas de telefonía que alguien debería frenar

Logo de Movistar. / Mundiario
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Un episodio con Movistar –contado en primera persona– parece suficiente para entender el problema. Y lo grave es que te cambias de empresa de telefonía y es igual o peor.

El abuso de las empresas de telefonía que alguien debería frenar

Creo que no tengo que ilustrar a nadie de los problemas que tenemos –especialmente las personas que no vivimos en grandes ciudades– con las conexiones a internet. Pagamos lo mismo que en grandes ciudades por un servicio que no se parece en nada y que está lleno de carencias. Eso sí, que cualquier mediano empresario de este país se atreva a ofrecer el contrato de cualquier servicio anunciando algo que en realidad no cumple, que se estaría enfrentando a todo tipo de responsabilidades civiles e incluso penales por posible estafa.

A fin de calmarme los nervios, necesito compartir mi reciente experiencia con, sin duda, más personas afectadas por el trato –maltrato– al que nos vemos sometidos a diario por parte de estas megaempresas que campan a sus anchas, sin que ninguna Administración les ponga freno, porque digo yo que en un país que destaca por legislar para todo y especialmente, para gravar y perjudicar cotidianamente al autónomo y pequeño empresario, por la contra no toma medida alguna frente a estas empresas quizá por las famosas puertas giratorias.

Cualquier ex ministro asume de buen grado un puesto en el consejo de Telefónica, hoy Movistar, o en cualquier empresa de energía eléctrica. Y así el resto de los españolitos de bien, vemos como pagamos los megas sin disfrutarlos, porque el suministro que realiza la empresa es tan obsoleto o necesita de tanta inversión que nadie les obliga a hacerla, ellos pueden cobrar mensualmente por un suministro que no ofrecen al cliente y aquí paz y después gloria.

A las empresas de telefonía les da igual, te ofrecen megas, máxima velocidad en la red y toda una serie de servicios que después se quedan, de facto, ni en la tercera parte de lo que te han ofrecido, y te dicen que es porque las paredes de tu casa  son de piedra y muy gruesas, pero el importe que va a pagar usted es como si fueran finas y tuviera fibra. 

Pues bien lo ya surrealista es mi última experiencia con Movistar, más de 15 años contratada con ellos, varios contratos, varias líneas de móvil, entre ellas una que yo no utilizo pero sí he contratado yo y servidora la abona.

Desde hace unos días notamos que cuando llamamos a ese número, de cuya titularidad “disponíamos” desde hace más de 18 años, nos dice que las llamadas están restringidas y no puedo comunicar, miramos el recibo del banco y me lo siguen cargando, pero con el nombre de un señor cuya identidad desconozco, me acerco a una tienda Movistar y me dicen que ese número de repente no es de ellos, pierdo media tarde al teléfono y una señora que dice ser de Bilbao, me informa de que ese número se ha portado hace unos meses, le digo que quien lo ha portado porque yo soy la titular desde hace más de quince años y no he hecho ninguna portabilidad y además la factura se sigue cargando en mi cuenta. Me contesta en lo que resulta ser una conversación kafquiana que debería haber notado irregularidades, y que Movistar no puede hacer nada para solucionar el problema, que si se han equivocado con la portabilidad ahora ese número no les pertenece y me cuelga el teléfono. Lo que escribo “me cuelga el teléfono”.

Todos mis contratos, dos fijos, dos líneas ADSL, tres móviles llevan con Movistar desde hace más de quince años los primeros, pues me cuelga el teléfono y me dice que ellos no pueden resolver el problema. Conclusión: sólo he tenido contratos con Movistar, tengo un problema con un número contratado con ellos, ellos han dado de baja el número y que les da igual quien haya llamado, han dado un número de teléfono y un DNI, que supuestamente coincidía con el mío.

Y lo grave es que te cambias de empresa de telefonía y es igual o peor. Hace años cuando falleció un familiar, llegaron durante meses recibos por impago, por un número que nunca había contratado, pues como no lo había contratado cuándo quería solucionar el problema no podía hablar con ningún comercial, cortaban las comunicaciones porque ese número no era Vodafone, y después de perder una mañana entera alguien con acento caribeño me recomendó que para que me contestaran y pudieran solucionarme el problema le pidiera a algún amigo que tuviera un número de teléfono contratado con Vodafone, que me dejara los datos para poder entablar comunicación con un comercial, vamos que ni en sueños podría imaginarme la solución.

Lo que digo puede sonar a un sketch de Los Morancos pero no, es la realidad diaria y el abuso constante que realizan con nosotros, y si hay cualquier problema con el recibo ellos sí te amenazan con incluirte en una lista de morosos aunque seas la persona más responsable y pagadora del mundo.

Ahora resulta que no tengo un número de móvil del que disponía desde hace años porque  supuestamente alguien llamó y lo dio de baja el 18 de marzo, así sencillamente, que reclame, pero no a ellos. Mi pregunta es ¿a quién?.

Vergonzoso, esto no puede pasar en el siglo XXI,  cuando más se exigen requisitos a todos nosotros en cantidad de aspectos de consumo, protección de datos y demás, estas empresas campen a sus anchas sin que nadie les ponga freno.

Ni que decir tiene lo que sucede con el suministro de la luz: suben el recibo cuando les da la gana y hasta hace bien poco era la única empresa que podías conocer, que primero te cobraba por suministro “estimado” no efectuado ni consumido y después ya te compensaría el dinero que te cargaba, vamos préstamo a interés 0.

Estas cosas son las que importan a los españoles de a pie, que se regulen estos abusos y no volver a discutir sobre la ley del aborto o el matrimonio homosexual, cuestiones bien superadas y que si nos hacen ciudadanos orgullosos de nuestro tiempo. @mundiario

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