5 puntos clave a tener en cuenta para no ‘pringar’ con la tarjeta de crédito

Tarjetas de crédito./ Sean MacEntee
Tarjetas de crédito. / Sean MacEntee

Durante el segundo trimestre de 2015 en España había 68,25 millones de tarjetas de las cuales 43,64 eran de crédito, casi el mismo número que habitantes. Pero ¿sabemos utilizarlas correctamente?

5 puntos clave a tener en cuenta para no ‘pringar’ con la tarjeta de crédito

Durante el segundo trimestre de 2015 en España había 68,25 millones de tarjetas de las cuales 43,64 eran de crédito, casi el mismo número que habitantes. Pero ¿sabemos utilizarlas correctamente?

 

Los españoles prefieren las tarjetas de crédito. Su número ha crecido un 0,65 % interanual durante el segundo trimestre del año, llegando a los 43,64 millones de “plásticos”, frente a los 24,61 millones de tarjetas de débito, casi la mitad. Las razones del éxito de este tipo de medios de pago se debe, sobre todo, a la comodidad y a la seguridad que supone no tener que llevar efectivo encima y a su versatilidad, ya que permiten realizar un amplio abanico de operaciones: sacar dinero, pagar en comercios, aplazar compras. Además, hoy en día existen muchas tarjetas de crédito con una funcionalidad dual que, sin dejar de estar asociadas a una línea de crédito, permiten realizar ciertas operaciones a débito como retirar efectivo.

Sin embargo, ¿somos realmente conscientes del funcionamiento del “dinero de plástico”? Es importante analizar con atención las condiciones de nuestras tarjetas de crédito y ver si se ajustan a nuestras necesidades para evitar gastos extra, así como valorar el uso que les damos. No olvidemos que las tarjetas de crédito están asociadas a una línea de crédito y su uso supone utilizar un dinero que no es nuestro, es decir, contraer una deuda que puede acabar generando intereses si se aplaza su pago.

5 claves para pagar lo justo

1- Mejor gratis que de pago: actualmente son muchas las tarjetas de crédito que pueden contratarse sin cuotas de emisión y de renovación así que ya no vale la pena gastar 20, 30 o 40 euros por la emisión y el mantenimiento de una tarjeta, más aún cuando las mejores tarjetas de crédito del momento son gratis.

2- A débito diferido mejor que a crédito: escoger una forma de pago u otra marcará la diferencia entre pagar lo justo o pagar de más. Hay que tener presente que cuando se abona una compra con la tarjeta de crédito, el dinero no se descuenta inmediatamente de nuestra cuenta asociada, sino que se va cargando en una línea de crédito abierta a nuestro nombre con unos fondos que pertenecen al banco. Es decir, la entidad nos presta su dinero para pagar nuestras compras. No obstante, la diferencia entre pagar a final de mes, es decir, a débito diferido, o hacerlo a plazos radica en que la primera opción no genera intereses y la segunda sí.

Si hemos acordado con nuestra entidad el pago total a final de mes, cuando llegue la fecha de liquidación nos cargarán en nuestra cuenta el total acumulado, sin intereses ni gastos extra. Pagaremos de golpe todo lo que hayamos gastado. Por el contrario, si se fracciona la compra el importe gastado se irá devolviendo en distintas cuotas con los intereses acordados.

3- Pagar más para pagar menos: hay que tener presente que no solo el tipo de interés encarece una deuda, el plazo también. Cuanto mayor sea el tiempo que alarguemos su pago, más intereses pagaremos. Un ejemplo: fraccionar una compra de 500 euros durante 6 meses con un interés del 15 % supone acabar pagando unos intereses de 22,10 euros mientras que si se paga en 12, los intereses suben a 41,55 euros.

Otro peligro de las tarjetas de crédito es la posibilidad de pagar un tanto por ciento de la deuda muy bajo cada mes. Cuanto menor sea lo que paguemos al mes, más alargaremos la deuda y más intereses nos cobrarán. Pagar una cuota más alta significará, al vencimiento, haber pagado menos intereses.

4- Cuidado con el tipo de interés: se trata de un tanto por ciento que marca los intereses a pagar al banco por el dinero prestado. Lo ideal es que ese tanto por ciento sea lo más bajo posible para que los intereses sean menores. Volviendo al ejemplo anterior, pagar una compra de 500 euros durante 6 meses con un interés del 15 % o hacerlo con un interés del 25 % supone una diferencia de casi 15 euros.

Tarjetas con una TAE por debajo de la media

Las tarjetas de crédito suelen tener un interés de entre el 20 y el 30 %, pero se pueden encontrar “plásticos” con interés por debajo de la media como la Tarjeta Mundo 1|2|3 de Banco Santander que tiene una TAE del 12,68 %, la tarjeta de crédito de ING Direct al 15 % TAE o la de Bankinter al 16,08 %.

 

5- Analizar nuestras necesidades antes de contratar: es importante analizar nuestras necesidades para saber qué tipo de tarjeta nos conviene. Existen tarjetas pensadas para todo tipo de consumidores, desde lo que sacan dinero habitualmente en cajeros hasta lo que pagan los repostajes en gasolineras con tarjeta o los que usan sus “plásticos” para viajar. HelpMyCash.com ha elaborado una guía gratuita con un test de 9 preguntas para que averigües qué tipo de tarjeta necesitas y resuelvas todas tus dudas.

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