'A xente mariñeira' ya quiere lanzar al armador por la borda

Tino Fernández. / Mundiario
Tino Fernández. / Mundiario

La desastrosa singladura del buque deportivista se acerca a su fin, que parece no ser otro que navegar por las procelosas aguas de la Segunda División del fútbol español. Tal vez ante el Eibar, este sábado, se juega todo.

'A xente mariñeira' ya quiere lanzar al armador por la borda

El pasado verano, antes del comienzo de la actual temporada, el Deportivo de La Coruña presentó una campaña para captación de socios bajo el lema "Somos Gente Marinera", estableciendo un paralelismo entre el mar –sin duda la principal seña de identidad de la ciudad–, y el club, apelando a valores comunes como el valor, el coraje, el sufrimiento y los colores blanco y azul.

El principal objetivo de la campaña se consiguió, al sumarse miles de socios al proyecto que debía ser el de la consolidación del Deportivo en la pomposamente autodenominada "la mejor liga del mundo". En principio, se daban todos los condicionantes para que el buque deportivista navegase plácidamente, siguiendo la estela de los grandes trasatlánticos del fútbol español. Al mando de la naviera, un armador prestigioso que consiguió reflotar económicamente al club, tras haber firmado un convenio salvador con Hacienda y un crédito balsámico con Abanca, aunque nada se sabe de las condiciones en las que ambos se han suscrito, porque una cosa es predicar sobre la transparencia y otra muy distinta ejercerla. Pero... ¡pelillos a la mar! (y en este caso nunca mejor dicho).

A esa bonanza económica, que ha logrado que en esta campaña el Deportivo ya no pueda recurrir al célebre soniquete del "límite salarial" para ocultar sus miserias deportivas, se sumó la paz institucional con el gobierno municipal, lo que unido a unos medios de comunicación bizcochables supuso que todas las fuerzas vivas de la ciudad remasen en la misma dirección, con la ilusión de llegar a buen puerto con un buen cargamento de peixe.

Así es que nada podía salir mal. Pero, siguiendo con los paralelismos, de la misma forma que un armador necesita saber de barcos, el presidente de un club de fútbol está obligado a conocer los caprichos de la pelotita. Y, si no los conoce, encargarle a alguien con conocimientos de que se ocupe de ese negociado. Y justo ahí, en la parte más importante, es donde falló el armador-presidente del Deportivo, ya que al mando de la nave se encuentran marineros de agua dulce o, lo que es lo mismo aplicado al fútbol, gente que lo más parecido a un balón de fútbol que han visto en su vida es una palangana.

A día de hoy, y tras 26 jornadas de dura pesca en altamar, el resultado de las capturas no puede ser más desolador: 4 robalizas, 6 meigas y 16 lorchos. Con este panorama, está claro que se ha abierto una vía de agua en el buque blanquiazul que amenaza con provocar su hundimiento, ante lo cual ya hay voces que piden un cambio en el puente de mando y que arrojen al armador por la borda, antes de que la coqueta embarcación deportivista se convierta en una chalupa de remos.

Y es que como no se dé ya un golpe de timón que provoque un cambio de rumbo, habrá que cambiar la canción con la que se inició al temporada de "No hay quien puedaa, no hay quien puedaaaaa...." por la de de "Ai Deportiviño, adiós, ai Deportiviño, adiós, ai Deportiviño, por Dios non te vaiaaaas (a Segunda División)". @mundiario

'A xente mariñeira' ya quiere lanzar al armador por la borda
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