Xabi Alonso y un Mundial de Clubes que dejó más preguntas que respuestas

Xabi Alonso, entrenador del Real Madrid. / www.realmadrid.com
La goleada del PSG no lo fue todo, pero el tolosarra tiene mucho por ajustar si quiere que su equipo compita con los mejores.

El Mundial de Clubes marcó el primer gran desafío de la era Xabi Alonso en el Real Madrid. Fue un torneo que mostró de todo: juventud desbordante, talento consolidado y brotes verdes que ilusionan. Gonzalo García debutó como goleador, Courtois volvió a demostrar su jerarquía en el arco, y Militao y Carvajal sumaron minutos valiosos tras sus respectivas lesiones.

Lo más esperanzador del equipo se vio ante RB Salzburgo, Juventus y Dortmund, donde Alonso desplegó toda su riqueza táctica. El entrenador tolosarra dejó claro que no se casa con un solo sistema, alternando entre el 3-5-2 y el 4-3-3 con inteligencia y flexibilidad. La versatilidad ya se perfila como una seña de identidad en esta nueva etapa del banquillo blanco.

Sin embargo, no todo fue luz en el camino. Ante el PSG, varios automatismos aún en construcción quedaron expuestos. Más allá del esfuerzo de Gonzalo, la presión alta brilló por su ausencia en figuras como Mbappé y Vinicius, algo que Xabi deberá corregir si quiere que su plan de juego sea sostenible frente a rivales de peso. La falta de trabajo sin balón se tradujo en grietas que equipos como el de Luis Enrique supieron aprovechar sin piedad.

Xabi Alonso ha iniciado su proyecto entre luces y sombras, pero con trazos que invitan al optimismo. Su apuesta por modelos dinámicos y su confianza en perfiles jóvenes prometen una evolución interesante. El reto ahora será afinar detalles, consolidar la idea y hacer que todas las piezas caminen en sincronía. Porque en este Madrid, talento no falta… pero el tiempo y el trabajo dirán si la sinfonía se convierte en obra maestra.

Otras patatas calientes

La suplencia de Rodrygo dejó un sabor amargo en el entorno madridista. Ídolo reciente y pieza clave en gestas pasadas, el brasileño fue casi invisible en el Mundial de Clubes, acumulando minutos sin dejar huella. Su rendimiento, en caída libre desde enero de 2025, empieza a dibujar un adiós inevitable. Los rumores de una posible salida ya no suenan exagerados, sino como una crónica anunciada.

Otro que salió muy mal parado fue Raúl Asencio. El canterano vivió una pesadilla en la cita mundialista, protagonizando tres errores graves que costaron goles y dejaron al equipo al borde del abismo. Su falta de concentración y nerviosismo ante rivales de élite lo alejan del nivel que exige el club. Si no corrige el rumbo, el tiempo como titular —e incluso como jugador del Madrid— podría esfumarse antes de lo esperado.

En el caso de Antonio Rüdiger, las dudas se multiplican. Recién salido de una operación, el alemán mostró una versión irreconocible ante el PSG: lento, inseguro y desubicado. Sus errores no solo afectaron el resultado, también su rol futuro en la plantilla. Con contrato hasta junio de 2026, el club tendrá que decidir si aún forma parte del proyecto de Alonso o si su ciclo ha llegado a su fin.

Así se dibuja el otro rostro del torneo: aquel que no aparece en los resúmenes, pero que define el futuro inmediato. Xabi Alonso sabe que construir un Madrid ganador no solo implica potenciar talentos, sino también soltar lastre cuando es necesario. El Mundial de Clubes no fue solo una competición: fue un filtro. Y como tal, ha empezado a decidir quién seguirá subido al tren… y quién bajará en la próxima estación. @mundiario