Luis Enrique encontró al genio que sostiene al PSG en la figura de Vitinha

Vitinha, centrocampista del PSG. / @psg_inside
El internacional portugués es como un gran bajista, un héroe que equilibra a su equipo y evita que desafine.

En el fútbol, como en la música, hay protagonistas que brillan en el escenario y otros que, desde la sombra, sostienen la armonía. Vitinha encarna el papel del bajista de una banda con solistas explosivos. Mientras Khvicha Kvaratskhelia y Ousmane Dembélé son las guitarras estridentes que se llevan los focos, el portugués es el pegamento que evita el caos en el PSG de Luis Enrique.  

Su labor es similar a la de aquel bajista que mantiene el ritmo cuando la batería es errática y la guitarra se pierde en sus solos. Su inteligencia táctica y capacidad para recuperar, presionar y conectar líneas lo convierten en un engranaje indispensable. Sin él, el equipo podría sonar como una banda de garaje sin cohesión, pero con él la sinfonía fluye con precisión.  

Grandes clubes como el Real Madrid o el Manchester City lo verían como el ajuste perfecto en su maquinaria, pero su salida de París es impensable. Qatar no venderá su activo a Abu Dhabi, y las relaciones PSG-Madrid no facilitan negociaciones. Su nombre rara vez aparece en rumores, señal de que su fichaje es tan improbable como encontrar un bajista que eclipse al vocalista en una banda famosa.  

El reconocimiento de Luka Modric primero y de Rodri el año pasado en el Balón de Oro sugiere que el fútbol empieza a valorar a los mediocampistas no goleadores. Si el PSG gana la Champions, Vitinha podría reclamar su lugar en la élite individual. Aunque, como en la música, el debate será si el premio va a él, el bajista invisible, o a los guitarristas que se llevan la ovación.  

En un fútbol obsesionado con los goleadores, Vitinha demuestra que la magia también está en quien sostiene la estructura del equipo. No todos los héroes llevan la batuta, algunos simplemente mantienen el ritmo. Y sin ellos, el espectáculo se desmoronaría.  @mundiario