Definitivamente, Vinicius no es como el buen vino

Vinicius, futbolista del Real Madrid. / @vinijr
La actitud y comportamiento del brasileño sigue contraponiéndose a los principios y valores del Real Madrid.

La expulsión de Vinicius Junior el pasado viernes 3 de enero en Mestalla sigue trayendo cola a pesar del partido que disputa hoy el Real Madrid en Cartagena ante la Deportiva Minera.

La figura del brasileño es de las pocas que ha dividido al madridismo en dos vertientes totalmente diferentes y antagónicas. Mientras los primeros solo defienden el buen fútbol que despliega el carioca y critican duramente su actitud ante contrarios, gradas y colegiados, sigue habiendo un gran reducto dentro del Bernabéu que defiende a capa y espada a su jugador haga lo haga.

A día de hoy es indefendible la actitud que tiene el “7” del Real Madrid, que crea enemigos en cada estadio que pisa y solo es aplaudido por uno solo. Esta vez fue Soto Grado el que tuvo lo que había que tener para mandarlo al túnel de vestuarios antes de que finalizase el partido, pero su benévola acta mancha un poco una expulsión más que merecida desde hace tiempo.

El problema radica en que esta actitud provocativa y fanfarrona viene bastante antes de ese “racismo” del que se habló en su documental de Netflix. Allá por 2018, cuando todavía no había una idea negativa sobre él, un Vinicius recién aterrizado en España ya dejaba sus primeros pinitos en los campos a los que iba el Castilla, dejando claro que todo lo que provoca no es una consecuencia de la actitud de las aficiones sino de su manera de ser y de actuar con todo el mundo que no lleva una camiseta blanca. @mundiario