Vingegaard, Ayuso y Almeida, el triángulo que enciende la Vuelta 2025

Jonas Vingegaard. / Instagram: teamvisma_leaseabike
El danés parte como gran favorito en una edición que arranca desde Turín.

La Vuelta a España 2025 alza el telón en Turín, en un escenario insólito, con bicicletas rodando por el hotel de la Juventus y la sensación de que esta edición tiene dueño predeterminado: Jonas Vingegaard. El danés llega con el aura de gran favorito, liberado de la sombra de Tadej Pogacar, y con la obsesión de conquistar la ronda española que aún le falta en su palmarés. Pero la magia de la Vuelta reside precisamente en que nunca nada está escrito.

Juan Ayuso y Joâo Almeida comparten concentración y sueños, ambos conscientes de que la ausencia de Pogacar les abre una ventana única. El español, que ya ha rozado el podio en anteriores ediciones, se siente arropado por la afición y reconoce que la presión no es suya, sino de un Vingegaard que carga con dos Tours en su mochila. Su compañero portugués, recién recuperado de una caída en el Tour, llega con incógnitas sobre su forma, pero también con hambre de reivindicación. 

Mikel Landa completa la nómina de nombres propios. El alavés, que parecía condenado a perderse la temporada tras una fractura vertebral en el Giro, ha resurgido casi de forma milagrosa. Con su habitual prudencia, avisa de que medirá fuerzas en la segunda semana, pero su sola presencia añade un punto de romanticismo a una carrera que siempre se hace eterna y que premia la resistencia tanto como la ambición.

La dureza del recorrido convierte esta Vuelta en una montaña rusa con once finales en alto, incluida la inmediata llegada en Limone Piamonte. El calendario, que culminará en Madrid el 14 de septiembre, augura un espectáculo en el que la gestión de la fatiga será tan decisiva como la potencia en los ascensos. Los números dicen que nadie se acerca a Vingegaard, pero los números no cuentan las historias que suele escribir la Vuelta.

Si el Tour se mueve por certezas, la ronda española es un viaje plagado de sorpresas. Vingegaard es el rival a batir, sí, pero Ayuso y Almeida representan la irreverencia de una generación que no teme retar al gigante. El ciclismo, como la vida, rara vez se rige por las matemáticas. En Turín se enciende la fiesta, y con ella la ilusión de que la Vuelta vuelva a ser un terreno donde lo imposible se atreve a desafiar lo inevitable. @mundiario