Vigo quiere inmortalizar a Iago Aspas con una estatua elegida por él mismo
El corazón de Vigo late al ritmo del número 10. Iago Aspas, emblema de una ciudad que respira fútbol, recibirá una estatua en su honor. El anuncio, hecho por el alcalde Abel Caballero y recogido por Dxt Campeón, es más que un homenaje: es una declaración de amor a quien ha entregado su vida al Celta. A sus 37 años, el moañés sigue escribiendo historia y va camino de ser el jugador con más partidos en los 102 años del club.
Aspas se ha ganado este reconocimiento a pulso. Goles, lágrimas y fidelidad han marcado una trayectoria que trasciende lo deportivo. Durante la celebración por la clasificación europea, Caballero prometió que sería el propio jugador quien elegiría al escultor y el lugar de su efigie. Un gesto que refleja respeto profundo y una conexión emocional única entre el ídolo y su gente.
Vigo no solo le erige una estatua: le entrega su gratitud. Aspas representa el alma de Balaídos, la pasión de una afición que lo vio crecer y brillar. Su figura quedará inmortalizada, no solo en bronce, sino en la memoria colectiva de una ciudad que lo considera eterno. Porque hay jugadores que hacen historia, y otros que se convierten en parte de ella.
El homenaje no llega en cualquier momento
El capitán celeste acaba contrato en junio, y el club ha dejado en sus manos la decisión de continuar. Entre la nostalgia y la duda, el reconocimiento adquiere un aire de despedida anticipada. Pero Aspas, fiel a su carácter, no dramatiza: sigue pensando en el siguiente partido, en marcar un gol más, en disfrutar de Balaídos una vez más.
El acto de homenaje, que incluirá un espectáculo de drones tras el partido ante el Niza, ha generado debate por su horario. Pero, al margen de la polémica, será una noche para la historia. El hombre que ha llevado al Celta a lo más alto recibirá el aplauso de su gente, esa que coreó su nombre incluso en las horas más grises del descenso.
Cuando la estatua se levante, no será solo bronce lo que se contemple. Será el reflejo de un sentimiento que va más allá del fútbol: el amor entre un jugador y su tierra. Vigo ya tiene su mito, y el mito tiene su pedestal. @mundiario