¿Es Joan Laporta el José Luis Torrente del FC Barcelona?
En la política del FC Barcelona nunca faltan metáforas, pero pocas resultan tan explosivas como la que ha utilizado Víctor Font. En plena carrera electoral contra Joan Laporta, el empresario ha recurrido a una referencia cinematográfica muy particular para describir lo que, a su juicio, ocurre en el club. “Hay situaciones más propias de una película de Torrente que del Barcelona”, dijo, dejando flotando en el aire una comparación que inevitablemente invita a preguntarse a quién retrata exactamente.
La saga creada por Santiago Segura es conocida por su humor grotesco y su protagonista deslenguado, un policía corrupto, caótico y exagerado que representa lo peor de ciertas prácticas españolas llevadas al absurdo. Cuando Font coloca al Barça en ese escenario, el mensaje no es inocente. Aunque el candidato insiste en que “esto no va de personas, va de Barça”, la metáfora golpea directamente sobre la gestión actual y, por extensión, sobre el liderazgo de Laporta.
Font intenta situar el debate en un plano estructural. “Estas próximas elecciones no van de escoger a una persona, sino de decidir qué Barça queremos para los próximos años: el del pasado o el del futuro”, explicó. Su discurso insiste en que el club vive atrapado en “la mala gestión, la improvisación y la falta de transparencia”, elementos que, en su opinión, justifican la necesidad de una ruptura con el modelo vigente.
El problema de las metáforas es que, una vez pronunciadas, adquieren vida propia. Comparar ciertos procesos del Barça con una película de Torrente sugiere un club dominado por prácticas arcaicas, decisiones improvisadas y escenas que rozan lo surrealista. De hecho, el propio Font criticó duramente el sistema electoral: “Espero y deseo que este sistema del siglo XVIII de recogida de firmas se acabe”. La crítica técnica se transforma así en un relato simbólico donde el Barça aparece atrapado entre la tradición y el desorden.
Sin embargo, la verdadera batalla se juega en la interpretación. Font sostiene que se trata de elegir “entre el Barça del pasado o el del futuro”, convencido de que “la mayoría quiere el cambio”. Pero al invocar el universo de Torrente ha introducido algo más que una crítica administrativa: ha colocado la campaña en el terreno de la caricatura política. Y en ese terreno, cada socio decidirá si la comparación es una exageración electoral o una descripción incómodamente certera del poder en el Camp Nou. @mundiario