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La Undécima ha vuelto con polémica silenciada ¿el fin justifica los medios?

La undécima Champions ha llegado al Real Madrid contra todo pronóstico de hace solo cinco meses. Una vez más se confirma que en el fútbol, el fin justifica los medios, opina este autor.

La Undécima ha vuelto con polémica silenciada ¿el fin justifica los medios?
La Undécima. / Facebook Real Madrid
La Undécima. / Facebook Real Madrid

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Rubén Camino Lagunilla

Rubén Camino Lagunilla

Controller financiero, economista y master en Gestión de Pymes. Colaborador de MUNDIARIO.

La undécima ha llegado. El fin se ha conseguido, no se si por casualidad, no importando ya el cómo se ha conseguido. Como dice el Cholo Simeone, “nadie se acuerda del segundo”, y yo añado, ni nadie se acuerda de cómo se ha conseguido.

A mí me inculcaron que el fin no justifica los medios. Me enseñaron que los medios deben dar lugar a conseguir unos fines. El cómo haces las cosas es lo que se refleja en los resultados que obtienes, lo que siembras es lo que luego recoges. A veces hay factores externos que pueden variar el resultado, pero estos factores se deben tener en cuenta a la hora de elegir el cómo, siendo flexibles y modificando si fuera necesario ese cómo. Pero la sociedad ha perdido los valores que ayudan a mantener una sociedad igualitaria que da lugar a ser más felices, o simplemente ser felices.  Y los que nos dirigen nos ponen el escenario regulatorio que demuestra que el fin sí justifica los medios.

Hoy toca hablar de fútbol, y aquí queda claro una vez más que el Fin justifica los Medios, siendo además reconocido por todos los agentes con repercusión pública, lo que hace que este concepto ya esté instalado en los aficionados al fútbol.

Solo sirve ganar, es lo que cuenta para todo: para las abusivas primas de los jugadores, para encender la ilusión de los aficionados ganadores, para rellenar la vitrina con la copa, para vender merchandising, para subir la cuota anual al sponsor, etc. etc. etc.

Sergio Ramos dice en directo al presidente, “no voy a durar toda la vida presi”. No se si le quería transmitir que quiere otro aumento de sueldo, después de que le pusiera un sueldo de 10 millones de euros anuales desde el pasado verano.

Los medios o el cómo se ha conseguido la undécima nadie se acuerda ya, o no se recordará en unos días. ¿quien se acuerda de la séptima, octava, ... ? 

El fracaso del Real Madrid de esta temporada se vislumbraba en diciembre, inicialmente con la eliminación de la copa del Rey por un fallo de control interno.

Posteriormente, con la salida del entrenador Benítez y la entrada de Zidane. Toda una incógnita, con un curriculum intachable como jugador, salvo en su último partido oficial que fue expulsado en una final de un Mundial al propinar un cabezazo a su oponente italiano dejando a su equipo francés con un jugador menos, pero que como primer entrenador solo tiene la experiencia de unos meses en el filial del Real Madrid de segunda B. Una apuesta muy arriesgada de Florentino al encomendarle dirigir a chicos que son multimillonarios y algunos amigos suyo al compartir vestuario como jugador. Pero, en solo cinco meses, ha transformado a los jugadores que odiaban a su entrenador Benítez, consiguiendo ganar la competición más importante de Europa y de las más importantes del mundo, la Champions o Copa de Europa.

Los comentaristas de televisión ni se atrevieron, vaya usted a saber por qué, colegiado exprofesional incluido, Rafa Guerrero, reconocido declarado madridista, a confirmar que el gol del Real Madrid es un claro fuera de juego. 
A pesar de todos los recursos técnicos desplegados para la Final, una vez más, un fallo arbitral clamoroso enturbia y daña el juego limpio. Con tanto como se juegan ambos equipos ¿cómo es posible que no se solucione con medios tecnológicos el saber si un gol es legal, si un fuera de juego es legal, si una tarjeta es roja o no, si un penalti lo es o no, y así múltiples lances del juego? Algunos agoreros dicen que enfriaría la tensión del partido y empeoraría el espectáculo. Nada más lejos de la realidad y lo que todos los aficionados al fútbol agradeceríamos: que gane el mejor y no que factores externos enturbien el resultado como lo es por el arbitraje.

Respecto a esta objeción, solo hay que vivir un poquito el fútbol americano y ver el éxito que tiene con paradas casi continuas para analizar las distintas jugadas, y ser arbitradas según la legalidad. A nadie le importaría que el juego se pare después de unos segundos y se corrija el error cometido que adultera el devenir del partido y después su resultado. Aunque a lo mejor, América is different !

Cinco árbitros habían en la Final de la Champions y nadie ve el fuera de juego ni el teatro descarado de Pepe, incluida las caras de impotencia del árbitro al percibir a escasos 90 centímetros la falta de fairplay de Pepe simulando un golpe ko en su cara en la caída con Carrasco.

Un comentarista afirmó, como quien no quiere la cosa, que el árbitro elegido para la final estuvo sancionado un mes en la Liga inglesa por un comentario que hizo al niño Torres cuando le expulsó en su pasado en el Chelsea. Me pregunto ¿quién es el macabro que elige a este árbitro para esta final con ese pasado? Pues mira por donde, intencionado o no, el resultado es el que es, cuanto menos sospechoso. Será casualidad.

Detrás de una final hay también muchos sentimientos emocionales, los aficionados escapan de la crisis permanente que se ha instalado en sus vidas a través de la ilusión por ganar un partido de fútbol. No ganar agrava su crisis, y ganar alivia su crisis particular diaria. 

Los aficionados no se merecen partidos adulterados. Éstos solo sirven para los medios de comunicación que venden y venden minutos de televisión, radios y páginas de periódicos, que además aburren peleándose unos contra otros defendiendo lo imposible.

El Atlético de Madrid lo asume (ni un comentario), la prensa lo asume (comentarios pasajeros, quizás por intereses creados), los aficionados lo asumimos, ¿qué nos queda? Pues una competición adulterada en la que se mueven miles de millones de euros. 

En fin, sin duda, y como nadie lo remedia, en el fútbol tal como está concebido ahora, el fin justifica los medios. O ganas o fracasas.

Por cierto, Cholo Simeone, no es un fracaso perder la Final de la Champions ¿preferías no haber llegado?