Un título que no ilusiona
Madrid, Viena, Johannesburgo, Kiev y ahora Róterdam. Estas cinco ciudades tienen en común que han visto levantar un título a la selección española. Aquella fase final en España hace 59 años entre la URSS, Hungría, Dinamarca y La Roja en el Europeo del 64, cuando Marcelino dio la primera para los nuestros frente a los soviéticos. Tuvimos que esperar casi 50 años para ver levantar otro título de La Roja, donde Torres corrió más que Lahm para picar el balón por encima de Lehmann y hacer soñar a España en 2008. Tan solo dos años después el Soccer City de Johannesburgo sería testigo de aquel "Iniesta de mi vida", con Dani Jarque en la memoria del de Fuentealbilla. La segunda Eurocopa del siglo XXI llegaría en Kiev, donde España bailó a Italia y Casillas acababa pidiendo al juez de área respeto para Italia y el final del partido.
Después de la gloria, siempre llega la ruina. España divagó por un desierto de malos papeles y decepciones entre Mundiales y Eurocopas. Con Luis Enrique se volvió a recuperar un poco la ilusión con unas semifinales en la Euro 2020 y un subcampeonato en la Nations League pasada, pero todo muy lejos de aquellos maravillosos Eurocopa-Mundial-Eurocopa que vivimos entre 2008 y 2012.
Nations League 2023. España no llegaba para nada como favorita a esta Final Four, es más, la gran favorita que jugaba en casa esta fase final acabó en cuarta posición. Aun así los de Luis de la Fuente demostraron ser la mejor selección entre las cuatro contendientes al título, jugó mejor, creó más ocasiones y desplegó mejor juego que sus homólogas europeas. Este título parece menor, pero con el paso del tiempo el reconocimiento y el valor que se le dará será cada vez más importante.
Falta de gol. Pese a la gran actuación de Joselu Mato desde que fue requerido por Luis de la Fuente (3 goles en 4 partidos), la selección no cuenta con goleadores de nivel para poder competir de tú a tú con selecciones top. Morata es el titular indiscutible para de la Fuente, pero no acaba de rendir ni en su club ni en la selección. Parece que el problema del “9” será algo que perseguirá a La Roja.
Justos con de la Fuente. Al igual que se le puso la soga al cuello cuando cayó con claridad ante Escocia, también debemos poner en valor los dos buenos partidos que vimos ante Italia y Croacia. La presión tras pérdida y el manejo de los partidos han sido una de las señas de identidad de los equipos de Luis de la Fuente que, en tan poco tiempo y con la ayuda de Luis Enrique anteriormente, ya le ha dado su primer título a la selección absoluta.
Reivindicación de jugadores. La pronta y decepcionante eliminación de España en el Mundial de Qatar 2022 dejó muchos señalados en las filas del combinado nacional. Uno de ellos fue el entrenador, Luis Enrique, que ya no está, pero otros siguen en La Roja y parece que con este título han justificado de manera clara que deben ser de la partida cuando Luis de la Fuente llame a filas.
Uno de los jugadores que más sale reforzado en esta Final Four es Unai Simón. El cancerbero vasco fue uno de los más señalados tras el mundial pasado. Según sus críticos, sus salidas de balón desde atrás y la poca seguridad que inspiraba no daban la consistencia necesaria para estar de titular en la portería de la selección española. El vitoriano volvió a demostrar una vez más porqué es el primer portero de Luis de la Fuente, siendo el artífice de la victoria española en la tanda de penaltis.
Rodri, el eje. Si de algo está seguro casi cualquier seguidor de la selección es en torno a quién se tiene que hacer la base de La Roja. Ese jugador no podría ser otro que Rodrigo Hernández. El madrileño ha puesto con la Nations League la guinda a un pastel que contiene un triplete con el Manchester City y un juego con y sin balón que fascina al mundo del fútbol. Sin duda el equilibrio hecho jugador.
Sin futuro. La parte más negativa de todo esto es la sensación que se le queda a periodistas, seguidores, hinchas, adeptos o simpatizantes. Y esa no es otra que el dudoso porvenir de esta selección. Con una columna de jugadores ya veteranos que inesperadamente estarán en la Eurocopa de Alemania 2024, las nuevas generaciones no encandilan al público como para volver a soñar con más entorchados.
Quizás este título no ilusione porque se considera menor, quizás no ilusione porque no se ve futuro en el grupo de jugadores que hay, quizás no ilusione porque no se confía en el entrenador o simplemente no ilusiona porque todo el mundo es consciente de que cualquier tiempo pasado fue mejor, y que no volveremos a ver a un Casillas levantando la Copa del Mundo. @mundiario