Tino Fernández hundió el Deportivo de La Coruña pero lo hizo más suyo

Tino Fernández. / Mundiario
Tino Fernández. / Mundiario

Junto con contados amigos se está haciendo con el control del Deportivo, sin importarle la desunión que esa política suscita. Lo hace con arrogancia, proporcional –en su dimensión– a su probada ignorancia futbolística. Tino Fernández –un buen empresario– va ganando, es evidente, pero no convence. Se impone, pero no agrada. Domina pero no seduce. Solo va a lo suyo.

Tino Fernández hundió el Deportivo de La Coruña pero lo hizo más suyo

La situación del Deportivo de La Coruña, francamente lamentable, con el equipo hundido en Segunda División, es la propia de quien está ante un callejón sin salida. Por eso mismo, el Deportivo precisa la unión de todos, porque ascender es mucho más que un objetivo, casi es una obligación, como sugiere el ex presidente Augusto César Lendoiro en un sorprendente y sutil artículo que publica en MUNDIARIO, bajo el título Olvidemos nuestro enfado...

Tino Fernández y su equipo han demostrado –no una, sino decenas de veces– que no saben de fútbol. Gestionan los ingresos que les vienen dados –básicamente de la televisión– y poco más. No hay unidad en la afición, no hay filosofía de club, no hay técnicos cualificados al frente y, en consecuencia, no hay proyecto deportivo

Los fichajes conocidos –incluidos los de los técnicos– son de segunda en el peor sentido de la palabra y las bajas consumadas y las que están por venir hacen temer lo peor, al tiempo que configuran un ambiente de desorientación. No hay modelo porque ni siquiera hay plantilla. Para que todo se recomponga "que nadie se olvide de que todos somos muy necesarios", advierte Lendoiro, siempre atento a la jugada.

¿Qué pasa con las elecciones?

Vayamos por partes. Todo parece indicar que de esta vez no habrá candidato de la oposición a las elecciones, sujetas a un proceso viciado. No habría que descartar que el aspirante –Miguel Otero– vaya al juzgado en busca de una resolución que deje sin efecto las elecciones del 11 de julio. En ese caso, a finales de año podría existir un fallo judicial y entonces se celebrarían unas elecciones marcadas por la situación del equipo en la tabla clasificatoria de Segunda División.

La última ampliación de capital fue demoledora para la anterior filosofía accionarial del Deportivo, basada en que todos los socios eran dueños casi por igual

En realidad, Tino Fernández no lo hizo todo mal (para él). La última ampliación de capital fue demoledora para la anterior filosofía accionarial del club, basada en que todos los socios eran dueños casi por igual. Esto no es así a día de hoy, y Tino Fernández sabe las razones

Su talento como empresario y creador de valor –véase la exitosa Altia– está fuera de duda. La pena es que no aplique esa misma fórmula al Deportivo, de modo que éste sea una empresa inteligente, capaz de generar valor para todos, y no solo para él y sus amigos. Peor aún. Hay equipos que son propiedad de contados socios –el Celta sin ir más lejos– pero al frente hay inteligencia deportiva y afán de unidad. En el actual Deportivo hay afán de venganza inducida –contra Augusto César Lendoiro, curiosamente el mejor presidente de la historia del club– y hay afán de control de la SAD. Lo que no hay es talento ni grandeza para reeditar la gesta de Lendoiro, con un proyecto deportivo en la mano.

Digásmolo claro: Tino Fernández y contados amigos suyos se están haciendo con el Deportivo, sin importarles la desunión que esa política suscita. Lo hacen con arrogancia, proporcional –en su dimensión– a su probada ignorancia futbolística. Van ganando, es evidente, pero no convencen. Se imponen, pero no agradan. Dominan pero no seducen. Simplemente van a lo suyo... @J_L_Gomez

Tino Fernández hundió el Deportivo de La Coruña pero lo hizo más suyo
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