¿Debe existir odio entre Sinner y Alcaraz como el que protagonizaron Senna y Prost?

Carlos Alcaraz consolando a Jannik Sinner. / @CincyTennis
Un extenista sorprende al exigir rivalidad extrema entre las dos estrellas.

El debate sobre el futuro del tenis vuelve a encenderse y esta vez el protagonista es Steve Johnson. En un artículo publicado por la conocida plataforma llamada El Desmarque, el extenista estadounidense aseguró en un podcast que, para el bien del deporte, Carlos Alcaraz y Jannik Sinner “deberían odiarse”. Lo dijo sin rodeos, defendiendo que el drama impulsa audiencias y que la ausencia de tensión entre las dos grandes joyas del circuito resta espectáculo a un duelo destinado a marcar época. Sus palabras, polémicas por naturaleza, chocan de lleno con la relación cercana que mantienen ambos jugadores.  

Johnson sostuvo que Alcaraz y Sinner, llamados a dominar la próxima década, acabarán forjando una amistad similar a la de Federer y Nadal. Sin embargo, según él, ahora necesitan competir con uñas y dientes por la historia, incluso elevando la rivalidad al plano emocional. El comentario ha generado revuelo porque tanto el murciano como el italiano han demostrado una admiración mutua que ha elevado su tenis a un nivel extraordinario sin necesidad de enemistad. Una visión diferente que muchos consideran innecesaria.  

Mientras tanto, Alcaraz disfruta de unos días de descanso después de ausentarse de la Copa Davis por molestias físicas. El español eligió Argentina como destino, donde coincidió con Juan Martín del Potro, uno de los referentes del tenis reciente. La foto que ambos compartieron reflejó el respeto y afecto que caracteriza al deporte cuando la rivalidad se vive desde la excelencia y no desde la confrontación forzada. Un contraste evidente con la propuesta de Johnson.  

El estadounidense cree que una rivalidad “caliente” elevaría aún más la audiencia y fortalecería la narrativa del deporte, que vive la transición tras el dominio de Nadal, Federer y Djokovic. Sin embargo, muchos ven en Alcaraz y Sinner precisamente la evolución perfecta: talento, respeto y competitividad máximos sin caer en un circo innecesario. Sus batallas ya son épicas sin necesidad de añadir veneno artificial al relato.  

La historia del deporte ofrece ejemplos de rivalidades que sí se construyeron desde el odio y marcaron época. El más legendario de todos quizá sea el de la Fórmula 1 entre Ayrton Senna y Alain Prost: dos genios que llevaron su enfrentamiento a límites extremos, con choques dentro y fuera de la pista que aún hoy se recuerdan como el paradigma de la tensión absoluta. Ese tipo de enemistad, aunque generó audiencias masivas y un relato épico, también dejó cicatrices profundas en la competición y en los propios protagonistas.  

En este escenario, las palabras de Johnson parecen más un intento de generar controversia que una lectura profunda del tenis moderno. La nueva era avanza con un enfoque diferente: deportistas capaces de protagonizar partidos memorables desde la admiración mutua. Alcaraz y Sinner ya comparten esa fórmula, y lo que viene promete ser histórico sin necesidad de forzar sentimientos que jamás han formado parte de su identidad. @mundiario