El Valencia, el verdugo de García Pimienta: Caparrós, listo para tomar el relevo

García Pimienta, entrenador del Sevilla FC. / @sevillafc
El miedo al descenso acecha al Sevilla tras su derrota 1-0 en Mestalla

La caída libre del Sevilla ya no es solo una cuestión de resultados, sino de identidad. En lo deportivo, el equipo acumula cinco derrotas en los últimos diez encuentros, cuatro de ellas consecutivas. Pero la estadística, fría y brutal, no alcanza a explicar del todo un colapso que tiene mucho más que ver con el desorden ejecutivo y la desorientación institucional. En Nervión, el problema no se soluciona con una pizarra.

García Pimienta es el último técnico en caer, pero no será el último. Antes pasaron Diego Alonso, Mendilibar o Sampaoli con mayor o menor crédito. El banquillo del Sevilla se ha convertido en una silla eléctrica para todo el que se atreva a sentarse. Ahora suena Caparrós, el bombero de confianza, como si su mera presencia pudiera enmendar una estructura profundamente averiada. Pero ni siquiera el carácter del utrerano puede esconder las grietas.

Porque lo que quema no es solo el césped del Sánchez Pizjuán, sino el ambiente enrarecido de unos despachos divididos. La lucha intestina en la dirigencia, las decisiones precipitadas y la falta de proyecto a largo plazo han contaminado el día a día del equipo. No es casual que la plantilla transmita una ansiedad que ya ni los cambios de entrenador consiguen disimular. La crispación baja desde arriba.

Y mientras tanto, los aficionados sufren. Ellos son la verdadera víctima silenciosa de este derrumbe, resignados a ver cómo su club se desangra en directo. A siete jornadas del final, la amenaza del descenso ya no es una exageración. Si el Sevilla no reacciona, puede consumarse lo impensable en un equipo que no hace tanto reinaba en Europa. El miedo, esa palabra tabú, empieza a instalarse en Nervión.

El Sevilla necesita mucho más que un parche o una leyenda al mando. Necesita una refundación. Un plan, una estructura coherente, una dirección unida. De lo contrario, seguirán cayendo técnicos mientras el club se desliza por la pendiente. García Pimienta no es el culpable, es solo otro síntoma de una enfermedad mucho más profunda. Y Caparrós, si llega, no será el remedio, solo el siguiente en la lista. @mundiario