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Seguridad en el mar

No estamos hablando de eludir una posible multa (que también), sino de esquivar posibles problemas en el  agua, donde nos podemos encontrar sin ayuda o con condiciones climatológicas adversas.

El Hespérides navega con elegancia. / Mundiario
El Hespérides navega con elegancia. / Mundiario

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Enrique Vázquez

Enrique Vázquez

Corredor de seguros, monitor de vela y motonáutica. Editor de Arriarán 2015. Es malagueño y escribe en MUNDIARIO.

Desde la Federación Andaluza de Motonáutica, hemos tomado como nuestra la seguridad en el mar, de forma que se ha decidido compartirla con todos y hacer una campaña anual con dos puntos relativos a esta seguridad  marítima. Este año dedicado al combustible y el mantenimiento de las embarcaciones.

Cuando salimos al mar tenemos que tener siempre “buenas costumbres”, ya lo he citado en otros artículos, es frase que más de uno me ha escuchado en varias ocasiones. Al igual que en el coche nos hemos acostumbrado a ponernos el cinturón de seguridad, en las embarcaciones debemos seguir unas pautas simples pero constantes, para que sean efectivas. Tenemos que tener en cuenta que una salida debe ser ante todo segura.

Lo mismo que debemos de llevar nuestro material de seguridad a bordo, en función del tipo de casco que llevemos, será uno u otro, debemos de observar dos normas no escritas que debieran de imponerse como el cinturón en el agua, el combustible y el mantenimiento de la embarcación. Las dos importantes por nuestra economía y nuestra seguridad.

No estamos hablando de eludir una posible multa (que también), sino de esquivar posibles problemas en el  agua, donde nos podemos encontrar sin ayuda o con condiciones climatológicas adversas.

El hecho de ir de un unto A, a un punto B y gastar medio tanque de combustible no quiere decir que en la vuelta gastemos el otro medio, podemos encontrarnos con viento en contra, una ola de pocos centímetros, el embarque de una persona en el punto B, etc., que haga gastar a nuestra embarcación más de ese medio depósito que nos quedaba, comprometiendo nuestra navegación y nuestra seguridad. Teniendo en cuenta que el patrón de una embarcación es el responsable de la misma y sus tripulantes, esto se puede convertir en un serio problema no sólo humano, sino legal.

Hemos de decir que la falta de combustible es una falta (que conlleva una sanción), pero lo que es peor, es la mayor “avería” que se sufre en el día a día en nuestros puertos, y dependiendo de las condiciones climatológicas puede  llegar a ser un auténtico compromiso. Independientemente de ser una falta grave, con la multa que acarrea.

Por otro lado está el mantenimiento de las embarcaciones, básico para lucir un buen casco, pero primordial para evitar futuros problemas mecánicos y de seguridad. Hay que decir que el mantenimiento es muy parecido al de un coche, manteniendo los niveles de los motores (dependiendo del tipo de motor) de la misma manera, sin sobrepasar los máximos y siempre por encima de los mínimos. Manteniendo la electrónica aislada, las partes móviles engrasadas y protegidas si es posible contra la salinidad (tanto de los cascos, motores como de los remolques), esto se logra con aceites específicos, de lo que disponemos en cualquier náutica o empresa suministradora.

Hemos de tener en cuenta también que una embarcación bien mantenida, es una embarcación mejor vendida, con lo que económicamente cuando vayamos a cambiar de casco podremos obtener un mayor beneficio económico. Aún más, si con el casco hemos sido previsores y hemos realizado un simple enjuague de forma periódica, hemos utilizado los toldos (tanto para la lluvia como para el sol), etc.., hará que el conjunto mantenga su valor y sus prestaciones, por un período de tiempo mayor del esperado y más tranquilidad a la hora de la navegación.

Cuando hablamos de buenas costumbres, hablamos de tener normas o pautas constantes, que siempre hagamos lo mismo, de forma que si alguna vez nos olvidamos de la revisión de una batería, el hacer siempre las mismas cosas, las mismas acciones, nos lo recuerde. Si esto lo tenemos por escrito pegado a nuestro cofre, nevera, arcón con el material de seguridad, mejor que mejor.

Si hablamos de vela, tres cuartos de lo mismo, con una especial vigilancia del aparejo, cabos en buen estado, un cabo que ha comenzado a “despelucharse”, a romperse en parte, tarde o temprano va a dar problemas. Velas en buen estado, no cuarteadas, ni endurecidas. Es decir, lo reflejado en otros momentos, sentido común.   

Que tengáis una buena navegación y corred la voz, una navegación segura, es una navegación divertida. @mundiario