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MUNDIARIO

La salida de la crisis del Deportivo podría pasar por Fernando Vidal

La severa crisis deportiva del equipo exige la adopción de medidas, a riesgo de que se hunda en la clasificación sin margen de reacción. Hay recursos deportivos y económicos para ello y ahora toca que alguien gobierne de verdad. Sin complejos.

La salida de la crisis del Deportivo podría pasar por Fernando Vidal
Fernando Vidal.
Fernando Vidal.

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José Luis Gómez

José Luis Gómez

El autor, JOSÉ LUIS GÓMEZ, periodista, es el fundador de MUNDIARIO. También es comentarista de la TVG, Radio Galega y Radio Coruña (SER), así como analista económico de La Región y coeditor del Anuario del Foro Económico de Galicia. Dirigió Capital, Xornal y La Voz de Galicia y fue director editorial de Grupo Zeta. Es autor, entre otros, del libro Cómo salir de esta. @J_L_Gomez

"Soy el máximo responsable de la plantilla. Si no ganas… pues tengo mi responsabilidad, como tenemos todos. La asumo, nunca me escondo", dijo Richard Barral, director deportivo del Deportivo de La Coruña, tras la derrota por un sonrojante 4-1 ante el Espanyol, que mantiene a su equipo en puestos de descenso. Y añadió ante los periodistas: "Si estáis todos de acuerdo en que la plantilla no es suficiente… pues seré yo el responsable. Si realmente la razón es esa, que es posible, soy el máximo responsable. Nunca me voy a esconder”.

¿Pero es cierto que Richard Barral es el máximo responsable? No lo parece. Si lo fuese debería dimitir o ser cesado. Richard Barral es un buen conocedor del mundo del fútbol, sabe ojear, tiene formación técnica y buen carácter, lo cual no es menos importante que todo lo anterior, máxime de cara a la gestión del vestuario. Pero el máximo responsable del Deportivo de La Coruña –de la plantilla y de todo lo demás– es su presidente, Tino Fernández. Para lo bueno y para lo malo. Para lo que va bien desde su llegada y para lo que va mal, que a la vista está.

El problema del Deportivo es más grave del que aprecia y se quiere hacer responsable Richard Barral. Hay varias evidencias:

1) El equipo no juega a nada. El entrenador, Pepe Mel, tiene una dilatada experiencia en el fútbol español pero en el Deportivo no ha logrado demostrarla. Su equipo juega a todo y no juega a nada. Es imposible saber cuál es su modelo y qué quiere hacer. Su situación es más que delicada internamente.

2) No tiene espina dorsal, es decir, un portero de garantías, un central de calidad mandando en la defensa, un centrocampista dirigiendo el juego y echándose encima al equipo y un goleador. Portero de Primera División no hay ninguno: el último que hubo fue Lux. Central de calidad lo hay –Sidnei– pero algo le pasa que no está para jugar al nivel deseado. Centrocampista de nivel máximo tampoco hay, aunque Borges podría serlo si no lo estuviesen mareando. Y un goleador puede que lo haya algún día pero actualmente no hay ninguno: Lucas ni siquiera está en condiciones de jugar por falta de preparación física.

3) El entrenador sabe que está tocado. De momento lo salva el presidente, tal vez para que la grada no le señale directamente a él, pero Pepe Mel sabe mejor que nadie que está tocado. No hundido pero sí tocado. Habla mucho pero resuelve poco. Y mucho tendría que cambiar para ser capaz de enderezar una situación que le supera. 

¿Hay salida? Sí. Y podría ser por arriba. Ni Richard Barral ni Pepe Mel son las personas clave ni serán los protagonistas de la solución definitiva de un problema que es estructural.

Vayamos, pues, al fondo de la cuestión. El Deportivo no es Altia. Tino Fernández ha demostrado que es un empresario emergente, capaz de levantar una empresa tan valorada –y cotizada– como su tecnológica, y ha probado que tiene buenas ideas empresariales y financieras para el Deportivo. Pero, como él bien sabe, el fútbol es otra cosa. Es un mundo duro, donde no basta con saber de empresa. El fútbol es un juego no siempre limpio. En parte es como la política: parece fácil pero es de lo más complicado que hay.

¿Cuál es entonces la salida? Visto el problema con perspectiva, si la salida está dentro podría llamarse Fernando Vidal. Por carácter, determinación, experiencia y fuerza, este empresario del Puerto parece la única persona capaz de poner orden en una casa –deportiva– sin rumbo. Hay cosas que se pueden hacer ya, esta misma semana, otras que se pueden ir mejorando con disciplina de aquí a enero, y otras que exigen refuerzos, que no podrán llegar hasta el mercado de invierno. Es lo que hay.

Tino Fernández puede jugársela a seguir con remiendos, con una de cal y otra de arena, o puede tomar decisiones que cambien el curso de su pequeño Amazonas. La primera opción es de alto riesgo pero hay quien cree en los milagros. La segunda también es una apuesta de riesgo, pero es una apuesta por alguien sólido. La elección es suya. @J_L_Gomez