El Bernabéu convertido en Zirco Máximo: La crónica del Real Madrid 2 – Roma 0

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Circo Máximo.

Homenaje a la Roma en un Chamartín que recordó más al Circo Máximo -un área verde donde los romanos sacan a mear a sus perros-, que a un campo de fútbol. 

El Bernabéu convertido en Zirco Máximo: La crónica del Real Madrid 2 – Roma 0

Planteamiento benhuriano de Zidane y Spalletti que nos trajeron un remake de las carreras de cuádrigas tiradas por equinos fustigados celebradas ante cien mil personas frente al Palatino. El duelo de la noche fue sin duda el de Salah, veloz caballo sato y sin control; contra Sergio Ramos, cara caballo. 

Sin duda hubiera vencido con creces el egipcio si no fuera más malo que el áspid que acabó con Cleopatra, que por ende, quedó fuera de la Champions de la época, pese a que tuvo en jaque varias veces a Octavio que tenía amotinados a los veteranos de turno que en vez de dedicarse a la pelea preferían visitar los lupanares más lujosos de la Itálica. Hasta cinco veces pudieron las tropas de Spalletti meter el miedo entre los efectivos de Zizou. Sin embargo, como Marco Antonio, prefirieron el amor al imperio.

Y el amor, como suele pasar, lo estropeó todo. El de Antonio por la Reina, que le hizo perder la cabeza estratégica y literalmente; y el de Salah por mandar al limbo ocasiones infallables, que le hizo perder la eliminatoria y cualquier oportunidad de jugar en un equipo grande. 

Sin embargo, pocas probabilidades hay de que la historia se repita. Si la derrota de Cleopatra puso fin al triunvirato y comenzó una de las épocas de más esplendor del imperio romano, no veo el modo de que Zidane - que se parece bastante más a Claudio que a Augusto -, al frente de un cuarto de centuria que más que legionarios parecen vírgenes vestales, o mejor dicho, bestiales, ponga fin al triunvirato de Messi, Neymar y Suárez. 

Pero ya se sabe que, si bien el Madrid carece de efectivos fiables para vencer en el campo de batalla, siempre se ha caracterizado por sus hábiles labores diplomáticas. Que nadie se sorprenda, tal y como pasó en Roma, que tras anexionarse la península itálica, ataquen por vía UEFA la parte más neutral de la Germania, con capital en Wolfsburgo.

Esta por ver si la 'suerte' de los blancos en el campo se unirá la 'fortuna' en el sorteo de cuartos que sin duda será clave para sus aspiraciones en la conquista de Europa. Sin embargo, lo que es un hecho probado es la romanización del estadio blanco, que como decíamos al principio de la crónica, día tras día se parece cada vez más al Zirco Máximo. Con Z. @SirDanielC

>Este artículo también ha sido publicado en la web de su autor www.bloggol.es

 

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