La Roja es un barco a la deriva

Álvaro Llorente, celebra su gol con Luis Enrique. / uefa.com
Álvaro Llorente, celebra su gol con Luis Enrique. / uefa.com
Cuando se pensaba que la transición generacional estaba hecha, la selección de España dio dos pasos atrás y ahora mismo no tiene una identidad. Luis Enrique está en duda.
La Roja es un barco a la deriva

No tiene furia. Después de dos deslucidos empates ante Suecia y Polonia la selección de España quedó en el alambre obligada a vencer a Eslovaquia en la última jornada del grupo para poder acceder a la siguiente fase de la Euro. El manejo del plantel, la testarudez del técnico y la falta de gol prenden las alarmas en el seno de la Federación.

El diagnóstico de La Roja es claro: le falta oficio. En sus últimos dos partidos ha tenido una buena posesión de balón (86% ante los suecos y 77% ante los polacos) y ha acumulado entre los dos compromisos 10 ocasiones claras de gol, de los cuales solo han anotado dos.

Ese 20% de efectividad en el ataque no es el problema, la falta de gol es lo que la afición mira, pero el aficionado es como un paciente contagiado que no entiende que la fiebre es el síntoma y no la enfermedad. La dificultad es más profunda y, en consecuencia, es más difícil de curar.

El plantel carece de esa inteligencia táctica para lograr que el rival salga a buscarlo y tampoco tiene el cambio de ritmo como para apurar cuando encuentra un mínimo espacio. Tiene la pelota, pero no hace daño con ella porque los rivales se encierran y limitan el espacio.

¿Hay una solución?, obvio que sí. Todo depende de la capacidad de Luís Enrique de olvidarse de sus gustos y aprovechar mejor lo que tiene a mano. Poner a Gerard Moreno como extremo es alejarlo del área, su gran virtud, y sacarlo luego de fallar un penalti es un castigo público muy reprochable. Hay que recordar que el líder corrige en privado y felicita en público, se ve que no usa la misma vara para medir a Álvaro Morata, su hombre de confianza en ataque.


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Usar a Marcos Llorente, el mejor mediocampista español del momento, como lateral derecho es un desperdició. El jugador de 26 años, campeón de LaLiga con el Atlético de Madrid, anotó 13 goles y ofreció 12 asistencias, lo que quiere decir que participó en el 37% de los goles totales (67) del equipo colchonero.

El argumento de subir a Llorente a su posición natural gana valor cuando se cuenta con César Azpilicueta (31 años), lateral derecho que viene de convertirse en el primer español en quedar campeón de Champions siendo capitán de un equipo inglés. El jugador formado en Osasuna jugó 43 partidos y su rendimiento fue destacable.

Nadie entiende, por otro lado, como Thiago Alcántara (30) solo vino del banco ante Suecia para jugar unos minutos y luego ni siquiera entró ante Polonia. Nadie quiere hacerle el equipo a Luís Enrique ni mucho menos hacer su trabajo, sin embargo, estas decisiones puntuales influyen directamente en el rendimiento y en la Federación temen que la gente comience a darle la espalda a su selección.

Por el rendimiento mostrado por selecciones como Italia, Bélgica y Alemania, España parece estar uno o dos escalones por debajo del resto, lejos de un sistema colectivo que le permita aspirar al título, sin embargo, hay material como para reaccionar, y comenzar a competir. Todo está en manos de Luís Enrique, como siempre. @mundiario

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