Rafael Louzán: ¿el zorro al frente del gallinero futbolístico gallego?

Mariano Rajoy y Rafael Louzán.
Mariano Rajoy y Rafael Louzán.

El gol que acaba de marcarle Rafael Louzán al fútbol se merece un galardón en la inminente Gala FIFA. Ni los goles de Ibra, de James o de Luis Suárez le llegan a las suelas de sus botas y sus votos.

Rafael Louzán: ¿el zorro al frente del gallinero futbolístico gallego?

El gol que acaba de marcarle Rafael Louzán al fútbol se merece un galardón en la inminente Gala FIFA. Ni los goles de Ibra, de James o de Luis Suárez le llegan a las suelas de sus botas y sus votos.

Orad a Dios, en caridad, por el fútbol gallego. Por esas trescientas mil almas de cántaro de mi tierra y la vuestra, miradlas, que peregrinan todos los fines de semana por campos de preferente, de regional, de 2º B, de Liga Adelante, de División de Honor, para vibrar contemplando a una bola pequeña que rueda sobre una bola muy grande.

Orad por los alevines, por los infantiles, por los juveniles, por los canteranos, por los veteranos, por las promesas y las realidades que, ordenadamente, tácticamente, solidariamente, apasionadamente conjurados en grupos de once en once, intentan hacer simplemente fútbol sobre rectángulos de arena, de barro, con suerte, de hierba, mientras sus presidentes, sus directivos, sus gurús provinciales y sus Dalai Lama nacionales y autonómicos lo deshacen en los despachos.

La Ley de Murphy sigue haciendo de las suyas

Ha sido producirse las “ascensión” de Rafael Louzán, ese cadáver político, al reino de los cielos del fútbol gallego y, oye, de verdad, ha alcanzado toda su trágica dimensión la Ley de Murphy, “todo lo que puede salir mal, pasará”, como ya sucedió con la ascensión de ese mismo señor al cielo provincial de la Diputación de Pontevedra, dicho sea con ánimo de establecer odiosas comparaciones. Éramos pocos, nos habían dado pocos disgustos los Canedas, los Lendoiros, señores de esos que han dejado al Celta a dos velas, al Depor al borde del precipicio administrativo, al Compos en el infierno futbolístico de Dante, al Pontevedra, ¡había que roelo!, ¿recuerdas?, en los mismísimos huesos de esos que ya sólo roen los perros, dichos sea sin ánimo de ofender, naturalmente, y han colocado a ese individuo de zorro encargado de guardar el gallinero del balompié gallego. ¡Marchando otra de caciques…!

Ahora, el problema no va a ser cómo circulan los balones de nuestros respectivos equipos en los transparentes escenarios sembrados de sueños de esplendor en la hierba, sino cómo circulan otro tipo de cosas en la clandestinidad y la oscuridad de la noche. La cuestión no va ser lo que hagan los clubes de nuestros amores cuando se abran los mercados de verano y de invierno, sino lo que ocurra entre bastidores, con la posible y deducible bendición urbi et orbi del nuevo Papa del fútbol gallego, je, en los mercados permanentes de otoño, invierno, primavera y verano donde se compra, se vende, se trapichea, se caciquea, al amparo de las catacumbas de los Estadios. El asunto es que Rafael Louzán ha venido, y solo un tal Liñares, por lo visto, no sabe aún cómo ha sido. Porque el resto del personal, no nos engañemos, sabía que por alguno de los inescrutables caminos o atajos del Presidente de la Diputación de Pontevedra iba a llegar donde ha llegado, como por todos los caminos se acaba llegando a Roma.

Del “louzanato” político al “louzanato” futbolístico

Si los tipos como Louzán no existiesen, habría que inventarlos, oye. ¿Qué otra forma tiene el ser humano de distinguir el bien si no conoce el mal, el yang si no conoce el yin, la transparencia si no conoce la corrupción, la honradez si no conoce la hipocresía, la limpieza si no conoce la suciedad, la luz si no conoce la oscuridad…? Lo que no sabe su homólogo nacional, tan contento él con eso de haber instituido el “Villarato” mediático, es que le acaba de salir en Galicia una réplica autonómica que acabara instituyendo el “Louzanato” en páginas deportivas, ¡por estas que son cruces!, a imagen y semejanza del “Louzanato” que instituyó en las páginas políticas de la prensa provincial de Pontevedra.

Y luego, otra cosa. Si, como dice siempre el interesado, resulta que “es amigo de Rajoy”, ¡que Dios coja confesado al pobre Mariano, chico! Al Presidente es que se le va a duplicar el trabajo de rogarle a Dios que le proteja de sus amigos y seguir protegiéndose él solito de sus enemigos. Porque, claro, con Rafael le van a salir dos por uno, como en las ofertas de Navidad: el Presidente de la Diputación y el Presidente de la Federación, que no sé yo cuál de las dos actividades puede acabar helándole y helándonos más el corazón.

La Gala FIFA y el gol del año

Pero, bueno, vayamos a lo nuestro. Lo más interesante del asunto del chollo de la cuestión del tal Louzán se va a producir en la inminente Gala FIFA para conceder los galardones 2014. La temida decisión entre Cristiano y Messi para el dichoso Balón de Oro, va a ser un juego de niños al lado de la sublime decisión para decidir quién ha metido el mejor gol de la temporada: ¿James, Ibra, Luís Suárez, quizá…? Hombre, por un lado yo qué sé y por otro qué quieres que te diga. A mis escasas luces,  el gol más inverosímil del año es el que acaba de meterle al fútbol Rafael Louzán.

Rafael Louzán: ¿el zorro al frente del gallinero futbolístico gallego?
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