El Racing se desploma ante el Albacete y pierde el liderato en casa
El fútbol tiene noches que desnudan verdades incómodas. Y la del Racing en El Sardinero fue una de ellas. El líder cayó con estrépito ante un Albacete sin complejos, que en apenas seis minutos convirtió el partido en un ejercicio de supervivencia para los cántabros. Dos golpes inmediatos, de Jefté y Puertas, bastaron para desordenar al equipo de José Alberto y marcar el rumbo de una derrota tan dura como reveladora.
El encuentro quedó definitivamente condicionado en el minuto 34, cuando la expulsión de Peio Canales dejó al Racing sin margen de reacción. Hasta ese momento ya se intuía un equipo superado, incapaz de imponer su ritmo y sin respuestas ante un rival ordenado, intenso y con una fe inquebrantable. El Albacete, lejos de replegarse, manejó los tiempos con madurez y convirtió cada transición en una amenaza real.
Tras el descanso, el Racing intentó rebelarse, pero la noche estaba escrita. Entre Ezkieta y Lizoain sostuvieron el pulso durante algunos minutos, en un intercambio de ocasiones que pudo cambiar el guion. Sin embargo, el fútbol castiga la falta de precisión, y fue Álex Rubio quien lo entendió mejor que nadie: entró al campo y, en su primer contacto, sentenció el partido con el 0-3.
El cuarto tanto, también obra de Rubio, terminó de silenciar El Sardinero. Ya no había partido, solo resignación. El Albacete, convertido en matagigantes, firmó una actuación impecable, mientras el Racing evidenció fragilidades impropias de un líder que aspira al ascenso. No fue solo una derrota, fue una advertencia.
Porque en esta categoría, donde cada detalle pesa como una losa, no basta con liderar la tabla: hay que sostener el pulso competitivo cada semana. Y el Racing, en su noche más oscura, recordó que el camino hacia Primera está lleno de trampas. @mundiario