Final de la Supercopa: que Dios pille confesados a Tchouameni y Carreras
El Real Madrid aterriza en la final de la Supercopa de España con más preguntas que certezas en su retaguardia. El contexto es delicado: el equipo de Xabi Alonso se juega un título ante el rival más exigente posible y con la defensa cogida con alfileres.
La lógica apuntaría a Dean Huijsen si no llega Antonio Rüdiger, pero su ausencia ante el Atlético ha encendido las alarmas. No jugó ni un minuto pese a que los dos centrales terminaron lesionados, un detalle que invita a pensar que todavía no está al cien por cien para un duelo de máxima exigencia como un Clásico.
La alternativa de David Alaba parece descartada. Xabi apenas cuenta con él y su rol residual esta temporada lo aleja de una cita de semejante voltaje. Así, el técnico se ve empujado a mirar hacia soluciones menos ortodoxas, casi de laboratorio.
Dos parches para sacar las castañas del fuego
En ese escenario emergen dos nombres: Aurélien Tchouaméni y Álvaro Carreras. El francés aporta jerarquía y seguridad en la zaga, pero desplazarlo desde la medular implica desarmar una zona estratégica frente al Barça. En cambio, el gallego ha ocupado el puesto por necesidad más que por convicción. Su desempeño ha sido intermitente y, dato revelador, el equipo no ha conseguido mantener la portería a cero con él como central.
Todo queda pendiente del último parte médico. Si Asencio y Huijsen responden, Xabi respirará. Si no, el Madrid tendrá que inventarse un central para frenar a uno de los grupos de atacantes más en forma de Europa. El riesgo enorme en una final donde cualquier error se paga caro y donde la improvisación puede marcar el destino del trofeo. @mundiaro