La posible ausencia de Irán agita la previa del Mundial 2026
El Mundial 2026, organizado por Fifa y con sedes en Estados Unidos, México y Canadá, suma un nuevo frente de incertidumbre. La escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán ha llevado a la Federación iraní a cuestionar públicamente su participación en el torneo. La frase de su presidente, Mehdi Taj, fue contundente: con este ataque, no esperan el Mundial con esperanza.
Irán está encuadrada en el Grupo G junto a Bélgica, Nueva Zelanda y Egipto, y debe disputar sus tres partidos de la fase inicial en suelo estadounidense. Esa circunstancia multiplica la tensión diplomática. Desde la FIFA, su secretario general, Mattias Grafström, aseguró que el organismo sigue muy de cerca la situación y mantiene contacto con los gobiernos implicados, aunque considera prematuro tomar decisiones.
El reglamento del Mundial es claro: las federaciones deben confirmar formalmente su participación y cumplir con los plazos establecidos. Si una selección se retira o es excluida, la Fifa puede sustituirla por otra federación a su entera discreción. También contempla sanciones económicas severas, con multas que oscilan entre 250.000 y 500.000 francos suizos, además de la devolución de fondos recibidos para la preparación.
Más allá de lo jurídico, el dilema es político y logístico. Un eventual reemplazo alteraría el equilibrio competitivo y generaría debate sobre qué selección tendría derecho a ocupar la plaza. Además, cualquier decisión sentaría un precedente en un contexto internacional extremadamente sensible.
El Mundial 2026 aspira a ser el más ambicioso de la historia por número de equipos y dimensión global. Sin embargo, la estabilidad geopolítica vuelve a cruzarse en el camino del fútbol. La Fifa observa, evalúa y gana tiempo, consciente de que cualquier paso en falso puede tener repercusiones deportivas y diplomáticas de gran alcance. @mundiario