Pogacar conquista el Vélo d’Or 2025: la temporada perfecta del ciclista imparable

Tadej Pogacar, ciclista esloveno. / @letour
El esloveno iguala a Froome con tres galardones y se acerca al récord de Contador.

Tadej Pogacar ya no compite contra el pelotón: compite contra la historia. En el Pavillon Gabriel de París, el esloveno recogió un Vélo d’Or que todos daban por hecho, coronando una temporada que roza lo sobrenatural. Sus veinte victorias, repartidas desde febrero hasta octubre, incluyen tres Monumentos, un cuarto Tour de Francia y un segundo Mundial consecutivo. Un año que convierte su dominio en una evidencia indiscutible.

Más allá de la cantidad, la clave ha sido la calidad. Pogacar completó una campaña casi impecable, fallando solo en un par de objetivos y firmando un hito jamás visto: subir al podio de los cinco Monumentos en un mismo año. Tercero en San Remo, segundo en su estreno en Roubaix y ganador en Flandes, Lieja y Lombardía. Un repertorio que redefine lo posible en el ciclismo moderno.

Este nuevo Vélo d’Or, junto al Trofeo Eddy Merckx, eleva su legado al nivel de los grandes. Con tres Bicicletas de Oro —2021, 2024 y 2025— iguala a Chris Froome y se coloca a un solo galardón del récord que ostenta Alberto Contador. La comparación ya no es capricho periodístico: Pogacar está escribiendo una era, con un estilo agresivo, inteligente y emocionalmente magnético.

El UAE Team Emirates reconoce que esta ha sido su mejor temporada, un año en el que cada ataque, cada subida y cada final explosivo mostraron a un corredor en estado de gracia. Pogacar no solo gana, sino que transforma las carreras en relatos inolvidables, en capítulos que combinan sufrimiento, audacia y una voluntad de hierro que no encuentra oposición constante.

En el ciclismo femenino, Pauline Ferrand-Prévot firmó un logro histórico al ser la primera en ganar París-Roubaix y una gran vuelta en la misma temporada, llevándose el Vélo d’Or. Lorena Wiebes conquistó el Trofeo Eddy Merckx como mejor clasicómano del año. Un cierre de gala para una ceremonia que confirmó que el ciclismo vive una era dorada, con Pogacar como su emblema absoluto. @mundiario