¿Podrá alguien destronar a Alcaraz en Wimbledon?

Carlos Alcaraz, tenista español. / @wimbledon
El murciano busca su tercera corona sobre la mítica hierba del All England Lawn Tennis y Croquet Club.

El tercer Grand Slam del año arranca con un aroma inequívoco a cambio de era. Wimbledon 2025 no solo servirá para coronar al mejor sobre hierba, sino para que el pulso entre Carlos Alcaraz y Jannik Sinner eleve todavía más su temperatura. La final anticipada planea sobre Londres como una nube inevitable. El español domina el cara a cara reciente, pero su margen es mínimo y el italiano ya sabe lo que es tumbarle en un grande este curso.

El favoritismo de Alcaraz es comprensible. Ganador de las dos últimas ediciones, su tenis explosivo encuentra en la hierba la superficie ideal para desplegar su agresividad y su capacidad de improvisación. Si a eso sumamos el impulso de haber levantado Roland Garros, cuesta imaginarle fuera de la lucha por el título. No obstante, conviene no caer en la tentación de considerar que este Wimbledon será un paseo triunfal: Sinner ha progresado enormemente en la hierba y Djokovic sigue siendo Djokovic.

Precisamente, la cuota que se paga por el serbio, pese a su veteranía, es una advertencia: nunca conviene subestimar a un campeón de su calibre. Es cierto que su dominio se ha diluido y que la velocidad de piernas ya no es la misma, pero en un formato a cinco sets todavía conserva la capacidad de resistir y exprimir cada recurso. Quizá Djokovic ya no parta como favorito, pero nadie que aspire a ganar Wimbledon puede permitirse el lujo de desatender su presencia.

Más allá del trío estelar, hay un puñado de jugadores dispuestos a reventar los pronósticos. Jack Draper, convertido en la gran esperanza británica, ha progresado hasta situarse entre los primeros del ranking y amenaza con hacer algo grande en casa. Zverev, finalista en Australia, combina potencia con experiencia en escenarios de presión máxima. Incluso Bublik o Taylor Fritz, especialistas en el servicio, pueden convertirse en escollos temibles si su saque funciona como un reloj.

En definitiva, Wimbledon 2025 se presenta como un capítulo crucial en el pulso que definirá esta generación. Si Alcaraz revalida título, se afianzará como el dominador de la hierba. Si Sinner asalta Londres, cambiará definitivamente el equilibrio de poder. Y mientras tanto, Djokovic aguarda en un segundo plano con el veneno competitivo de quien ya lo ha ganado todo. El All England Club vuelve a ser el teatro de la historia y el telón está a punto de alzarse. @mundiario