De los pioneros a la popularización del surf

Un surfista. / RR SS
Un surfista. / RR SS

Hoy en día la facilidad para encontrar un curso de surf en cualquier parte del litoral cantábrico o atlántico es total. Desde Euskadi hasta Galicia y, también, a través de la costa portuguesa, existe la posibilidad de realizar cursos de surf.

De los pioneros a la popularización del surf

Desde su llegada a España allá por los años 60, la importancia del surf en el panorama deportivo nacional e, incluso, en la cultura popular, fue testigo de un aumento exponencial. Desde los hippies pioneros que “tomaron” las aguas del Cantábrico hasta la proliferación absoluta de la moda y del surf como estilo de vida, el tiempo transcurrido no ha sido tanto, y sin embargo las diferencias son abismales entre los dos mundos, esencial y completamente diferentes.

Hasta hace no tanto, intentar adentrarse en el surf como disciplina podía ser toda una odisea. Primero de todo, por la compra de un material que no era en absoluto accesible y, segundo y principalmente, por la dificultad para aprender los fundamentos del deporte. En contraste con esta primera época, hoy en día la facilidad para encontrar un curso de surf en cualquier parte del litoral cantábrico o atlántico es total. Desde Euskadi hasta Galicia y, también, a través de la costa portuguesa, existe la posibilidad de realizar numerosos cursos de surf enfocados a diferentes grupos y necesidades: desde clases para los más pequeños, hasta aquellas orientadas a grupos de trabajadores de cierta empresa, pasando por cursos de tecnificación. El número de cursos es gigante y, como tal, también lo es su coste económico y su carácter.

Dichos cursos de surf pueden consistir tanto en una especie de campamentos, donde los asistentes acuden durante una o dos semanas y, además de clases de surf, también reciben formación en otras disciplinas relacionadas con el deporte de la tabla (yoga, pilates, natación, etc) así como en otros aspectos no deportivos en gran relación con el surf. Así, los alumnos de estos cursos de surf suelen tener a su disposición un gran número de actividades en relación con el entorno natural, especialmente, claro, con el mar. Y es que, eso conviene saberlo, el surf no es solo agarrar olas con una tabla y cabalgarlas, sino que tiene mucho de una filosofía que, aunque apoyada en gran parte en la actividad física, sí que se centra en gran parte en su relación con la naturaleza y el respeto a cada muestra de vida.

Por esta razón es todo un habitual que muchos de los alumnos que acuden a un curso de surf, o por lo menos aquellos que se están iniciando en el deporte, acaben los días de clases con una sensación de descubrimiento, de haber visto una parte del surf con la que no contaban a la hora de tomar la decisión de empezar con el deporte de las olas.

Luego, claro, también está la parte más puramente deportiva, la de coger olas, sentir el mar y, también posiblemente, ser arrastrado por unas cuantas y darse un par de revolcones con el mar. Pero lo bueno es que siempre habrá un instructor cerca en caso de que algo pase. Y es eso, lo de tener alguien a tu lado que te enseñe y te pueda acudir en caso de tener algún problema, la mayor diferencia con los pioneros que empezaron a surfear hace casi cuarenta años. Ahora, por suerte, todo es más fácil.

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