Buscar
loading...

Las peñas también dicen no a Miami

¿Qué sentido tiene enrocarse en esa propuesta unilateral de LaLiga para el Girona - Barça cuando todos son problemas y desencuentros? La que yo propongo es disputar en EE UU la Supercopa de España.

Las peñas también dicen no a Miami
Skyline de Miami, en Florida (EE UU). / Happywall
Skyline de Miami, en Florida (EE UU). / Happywall

Firma

Augusto César Lendoiro

Augusto César Lendoiro

El autor, AUGUSTO CÉSAR LENDOIRO, es columnista de MUNDIARIO. Licenciado en Derecho, fue concejal, diputado y senador. Presidió la Diputación de A Coruña y el Deportivo de La Coruña (1988-2014). @mundiario

A las voces autorizadas de Liga y Federación se ha unido la no menos autorizada de los aficionados del Girona. Han hablado los que han pasado por caja y han pagado su abono anual que incluía, como gancho excepcional, ver en Montilivi el derby catalán contra el Barça. Y han dicho ¡NO!

La gente de la calle, la de a pie, ha hablado, como antes lo habían hecho Tebas y Rubiales. Lo ha hecho libremente, sin miedo a perder prebenda alguna del poder, lo contrario de lo que, muy a menudo, condiciona la posición de esas organizaciones oficialistas de aficionados, que, en el fondo, no representan a nadie.

Esa otra gente, la de verdad, ha hablado muy claro. Ellos no quieren nada. Ni excursiones pagadas a Miami –diseñadas por el enemigo–, ni descuentos en sus carnets, ni entradas de valvulina para el Barsa-Girona del Nou Camp, ni... Ellos sólo exigen que la otra parte, el Club, cumpla la obligación contraída y así puedan presenciar en Montilivi el espectáculo por el que han pagado: ver a su Girona jugar e intentar ganar a los culés en su terreno.

Ante esa posición rotunda ¿cómo responderán los aficionados al club en el partido del próximo lunes contra el Celta y en los encuentros posteriores? Quizás su consejo no haya medido el alcance de este tipo de decisiones en los resultados deportivos y que, la división que se avecina, pueda complicar en demasía la temporada del equipo gerundense.

Por eso nos preguntamos que si las peñas dicen no; si la ilegalidad es manifiesta; si las instituciones chocan abiertamente; si la elemental sensatez política desaconseja ese encuentro en EE UU ... ¿Qué sentido tiene enrocarse en esa propuesta unilateral de LaLiga cuando todos son problemas y desencuentros?

Parece, pues, obligado buscar otra u otras alternativas que ayuden a conseguir la mejora de la imagen y de los ingresos futuros del fútbol español, asuntos en los que todos estamos de acuerdo. La que yo propongo es disputar en USA nuestra Supercopa. Pienso que casi todas son ventajas, que desmenuzaré en un próximo artículo, en contraposición a los múltiples inconvenientes que plantea la propuesta de LaLiga.

No se puede argumentar como antecedentes similares ni un “bolo” de verano Barça-Madrid en USA, porque no contraviene reglamento alguno, ni siquiera la Supercopa disputada en Tánger, en base a una cierta “fuerza mayor”, muy discutible y que esperemos no arrastre consecuencias judiciales. La disputa de ese Girona-Barsa sería una auténtica desfeita, como decimos en mi tierra. No hay por donde coger la decisión porque sin duda es ilegal, produce una pelea entre instituciones, se le hace un regate al derecho de los socios y supondría una locura política.

Locura, lo que se dice locura, es que el lanzamiento de la Marca España, a través del Girona - Barça en EE UU, –y les ruego que no se rían– se lo haya encomendado Javier Tebas a los socios Roures y Guardiola ... mientras se lo quiere hurtar a abonados, peñas y a la ciudad gerundense. Es algo así como si el “chupinazo”, ese chut potente generalmente dirigido a la portería contraria, sus propios mandamases lo hayan dirigido, voluntariamente, contra su propia puerta. Increíble

Un gol voluntario en propia meta es tan criticable como que el otro “chupinazo” –ese cohete que marca el inicio de un festejo, y no existe mayor festejo en Girona, ni siquiera el del patrono San Narciso, que la visita del Barça– no se lance en Montilivi sino que los cerebros hayan decidido, eso si, “sin consulta”, que este año el “chupinazo” de la fiesta mayor de la capital catalana se produzca en Miami.

¿Se imaginan la reacción de los pamplonicas si a su ayuntamiento se le ocurriese robarles el Txupinazo, ese que abre los Sanfermines, para lanzarlo un 6 de julio en New York por razones económicas y de imagen? @mundiario