La expulsión de Correa sentencia a Atlético ante el Getafe

Una acción del partido entre el Getafe y el Atlético. / www.atleticodemadrid.com
El VAR revisó la acción protagonizada por el atacante argentino, que a la postre fue decisiva para la derrota de los colchoneros.

El Atlético de Madrid entró en el Coliseum pensando más en el derbi que le espera que en el que estaba jugando, y lo pagó caro. Un partido trabado y sin ritmo se rompió en el tramo final con un penalti señalado por el VAR que Sorloth transformó en el 0-1. Parecía la llave para la victoria, pero el Getafe, con orgullo y empuje, encontró en Arambarri el héroe de la remontada.  

La expulsión de Correa fue la chispa que lo cambió todo. El delantero argentino vio la roja tras una entrada revisada por el VAR, dejando a los suyos con diez y al Getafe con la adrenalina a flor de piel. Arambarri aprovechó la falta de contundencia rojiblanca para igualar el marcador con un cabezazo imparable. Y cuando el Atlético aún intentaba recomponerse, otro disparo desviado por el uruguayo selló el 2-1 definitivo.  

El duelo había sido un ejercicio de paciencia hasta el minuto 75. El Getafe bloqueaba cualquier intento colchonero con una defensa compacta y un césped que frenaba la velocidad del juego. El Atleti, lento y previsible, apenas generó peligro, más preocupado por lo que vendrá que por lo que tenía enfrente. Sin embargo, cuando parecía que el penalti a su favor cambiaría la historia, la realidad le golpeó de lleno.  

Simeone, consciente de lo que se jugaba, agitó el banquillo sin éxito. Hasta cinco atacantes tenía en el campo en el tramo final, pero ninguno logró encontrar el resquicio para rescatar al equipo. Mientras tanto, el Getafe, impulsado por el Coliseum, supo leer el momento y dio el golpe definitivo cuando su rival estaba más aturdido. Una derrota que deja al Atleti con la cabeza gacha y dudas justo antes de su semana clave.  

Con Correa sancionado y varias piezas tocadas, los rojiblancos llegan al derbi ante el Barça en una situación incómoda. La oportunidad de asaltar el liderato se ha esfumado, y lo que pudo ser un golpe de autoridad se ha convertido en un aviso. En el fútbol, mirar más allá del próximo partido suele costar caro. Y en Getafe, el Atleti lo aprendió de la peor manera. @mundiario