Los partidos inaugurales del Mundial: mucha expectación, poco fútbol y muchas sorpresas

Diego Armando Maradona en el partido inaugural ante Camerún en 1990.
Diego Armando Maradona en el partido inaugural ante Camerún en 1990.

Por regla general, los partidos inaugurales de los capeonatos mundiales han sido parcos en fútbol y en goles, aunque sí se han dado bastantes sorpresas.

Los partidos inaugurales del Mundial: mucha expectación, poco fútbol y muchas sorpresas

Los partidos inaugurales de los campeonatos mundiales de fútbol siempre han generado mucha expectación. Es el día en que el balón echa a andar y da inicio a un mes de fútbol de la más alta competición. Es también el partido que sigue a la ceremonia inaugural, esa ceremonia que todos los aficionados decimos que “muy bonita, pero que empiece ya el partido”. Es ese partido en el que juega el vigente campeón del mundo o el anfitrión del torneo (nunca supe si hay algún criterio para esto). En fin, es el día en que empieza el espectáculo. Lo que sucede es que en muchas ocasiones a lo largo de la historia, ese partido inaugural no ha sido todo lo espectacular que se esperaba…

Echemos la vista atrás casi 50 años para ver como Inglaterra empató sin goles ante Uruguay en el campeonato del que era anfitrión. Ya en 1970, México tampoco marcó ante la URSS, aunque luego ambas escuadras lograron el pase a la segunda fase. En 1974, Brasil demostró estar muy lejos de aquella campeona que fue cuatro años antes y tampoco pasó del empate sin goles ante Yugoslavia. Lo mismo le sucedió a Alemania Federal y a Polonia en 1978, venían de ser el vigente campeón y el tercer clasificado del último mundial y no pasaron de otro triste empate a cero en un encuentro de lo más insulso.

Y llegamos al Mundial de España de 1982 donde se rompería esa racha de cerocerismo de los cuatro últimos campeonatos para ver como la Argentina de Maradona era superada por esa Bélgica que venía de ser subcampeona de Europa dos años antes gracias a una eficaz táctica del fuera de juego que anuló por completo al Pelusa en aquel encuentro. Erwin Vandenbergh fue el encargado de anotar el único gol del partido en el minuto 73. Fue un Mundial para el olvido para Maradona en su debut en un campeonato.

Ya en México 1986, y tras una poco vistosa ceremonia inaugural, Italia y Bulgaria firmaron un empate a un tanto que no venía sino a confirmar el mediocre campeonato que realizaron ambos países. Más decepcionante, por supuesto, en el caso italiano que cayó en octavos ante Francia.

No terminaron ahí las sorpresas. En 1990, en Italia, la Argentina de –otra vez- Maradona sucumbía ante unos inocentes cameruneses que luego deslumbraron al mundo entero llegando a cuartos. Tampoco lo hicieron mal los argentinos llegando nuevamente a la final. Eso sí, en aquel partido inaugural no demostraron que podían llegar tan lejos. Cuatro años más tarde, en el Mundial de EE UU, la campeona Alemania ganaba por la mínima a una voluntariosa pero inexperta Bolivia que sufría la expulsión de su estrella Etcheverry a los 3 minutos de entrar en el campo. El alemán Jurgen Klinsmann marcaba el tanto que demostraba que con Alemania las sorpresas son las justas.

En Francia 1998 el partido inaugural fue el Brasil –Escocia que terminó con el esperado triunfo para los brasileños por 2-1. La anécdota de aquel día estuvo, sin embargo, fuera del terreno de juego. Y es que los escoceses bajaron del autobús vistiendo todos ellos la tradicional falda escocesa –el kilt-. Quizás no fue la mejor forma de preparar el partido, pero fue algo grande, qué duda cabe. ¿El partido? Pues nada del otro mundo, para variar.

En cambio, la anécdota de la inauguración del Mundial 2002 estaba en los clubes de los jugadores que iban a protagonizar aquel partido. Se enfrentaban Francia, vigente campeona, y Senegal. Pues bien, de los 23 seleccionados franceses, tan solo 5 militaban en clubes de su país. Paradójicamente, 21 de los 23 jugadores de Senegal militaban en clubes de Francia. En cuanto al resultado, ganaron los africanos por 0-1 en lo que fue el preludio de un mundial lleno de sorpresas y en el que Francia quedó eliminada a las primeras de cambio y sin marcar un solo gol mientras Senegal fue la revelación llegando a cuartos de final.

La excepción a esta racha de partidos mediocres o con sorpresas se produjo en 2006. El anfitrión, Alemania, se enfrentaba a Costa Rica a la que no dio opción venciéndola por un claro 4-2. Seis goles, seis en un solo partido cuando en los 10 mundiales anteriores (desde Inglaterra 1966) solo se habían marcado 9.

Por último, en el pasado Mundial de Sudáfrica de 2010, el anfitrión vio como se le aguaba la fiesta a 10 minutos del final con el tanto del empate de México. Fue también el preludio de la decepción de los sudafricanos en su propio campeonato, donde no pasaron de la primera fase. En aquel partido no hubo tampoco un buen espectáculo. Tan sólo la expectación del público al ver a su selección y, por supuesto, las insoportables vuvuzelas que ya nos anticipaban el pitido que íbamos a tener que aguantar en todo el mes que duraba el campeonato.

En resumidas cuentas, los partidos inaugurales de los mundiales en los últimos 50 años no se han distinguido precisamente por el juego. Pero eso sí, para los buenos aficionados siempre será un encuentro especial. Es el día que empieza un mes del mejor fútbol. Y ya solo por eso merece la pena ¿a qué sí?

Los partidos inaugurales del Mundial: mucha expectación, poco fútbol y muchas sorpresas
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