Parece que Pepe Mel no quiere enterarse de las cosas o que alguien no le deja
Tiene en su plantilla a Valverde, que lleva la manija de Uruguay y que en el Deportivo "juega" de extremo sin ser extremo. En su sitio coloca a un jugador carísimo, para su nivel de juego, que vino de un equipo italiano al que también estuvo vinculado el director deportivo.
Ya es sabido que el Deportivo de La Coruña –el DeporTino– no juega a nada desde el inicio de la Liga, fruto de una deficiente programación deportiva y de una floja dirección técnica, consentida por el presidente, Tino Fernández, y cuestionada por el exconsejero Fernando Vidal, que decidió apartarse –al menos de momento– del Deportivo, para quedar "a disposición del deportivismo", según explicó en una carta pública.
En el Deportivo hay tres porteros en plantilla pero juega –y menos mal– el del filial –un chaval de 18 años, Francis, que promete mucho–, no hay un solo central a la altura de la Primera División española –en realidad hay uno pero no está centrado–, el único centrocampista de auténtico rango internacional que tiene el Deportivo no juega en su sitio, y en punta no vive nadie. Lucas Pérez es un buen jugador pero no está en forma. Lo demás es complementario pero no sustancial, lo cual no quiere decir que no haya cosas positivas en algún futbolista de calidad como Adrián o el lateral izquierdo Luisinho, que al menos le echa eso que los Riazor Blues le piden a todos que echen. Con poco éxito, por cierto, para una de las mejores aficiones de España, en su caso jaleada por el entusiasmo de los míticos Blues.
Cualquiera sabe que semejante desfeita jamás pasaría con un dirigente ya histórico en el fútbol español como Augusto César Lendoiro –artífice del Deportivo más grande de su historia centenaria, con varios títulos, entre ellos una Liga–, pero en el actual Deportivo es posible cualquier cosa.
Un botón de muestra, uno más: Pepe Mel tiene en su plantilla a Valverde, que lleva la manija de la selección de Uruguay y que en el Deportivo "juega" de extremo sin ser extremo. Cuando el seleccionador uruguayo se enteró le dio la risa. En su sitio, Mel coloca a un jugador carísimo, para su nivel de juego –el intocable Guilherme dos Santos Torres–, que vino de un equipo italiano, el Udinese, donde ya no jugaba y al que también estuvo vinculado el director deportivo del Dépor. Parece que Pepe Mel no quiere enterarse de las cosas o que alguien no le deja. Todo un misterio, uno más de un DeporTino a la deriva que acaba de ser derrotado en casa por un recién ascendido. Según el cuestionado Mel, "una derrota injusta". @mundiario
P.D.: Por cierto, que alguien haga la suma del coste real por partido de Guilherme dos Santos Torres y de Lucas Pérez y que compare con los precios de mercado –hablamos de millones de euros– de auténticos cracks.