Ni la presencia de Bryan Zaragoza salva al Celta de una dolorosa derrota ante el Getafe

Iago Aspas. / @rccelta
El extremo internacional debutó sin brillo y el cuadro de Vigo se quedó sin puntos en Balaídos.

En Balaídos, donde todo parecía estar en contra, el Getafe encontró alivio y esperanza en las piernas de Uche, ese 10 eléctrico que resolvió un partido marcado por la precariedad azulona. Con solo 13 jugadores con licencia del primer equipo, sin sus fichajes inscritos y con Borja Mayoral lesionado, Bordalás plantó cara a las adversidades y se llevó un triunfo (0-2) que sabe a oro, aunque esconda la amarga certeza de que el héroe de la tarde tendrá que ser vendido para cuadrar cuentas.

La puesta en escena del Getafe fue de resistencia. Bordalás ajustó su esquema, igualó la defensa de tres centrales del Celta y confió en dos adolescentes para las bandas: Isma, serio por la derecha, y Davinchi, un chico de 17 años recién llegado del Recreativo de Huelva, que en su debut en Primera frenó como pudo a Mingueza. La juventud respondió con aplomo en un escenario de máxima exigencia.

El Celta, con Aspas como faro, apenas encontró espacios. Una gran asistencia del capitán celeste fue la única acción que obligó a David Soria a intervenir antes del descanso. Al otro lado, los azulones exploraron un recurso tan rudimentario como eficaz: los saques de banda de Juan Iglesias hacia Uche, que siempre generaron incertidumbre en la zaga local.

Bryan Zaragoza no cambió el rumbo del Celta

El partido se quebró tras el descanso. Bastó una chispa de Uche: arrancó con potencia, dejó atrás a Yoel Lago, superó en velocidad a Marcos Alonso y sirvió en bandeja el 0-1 a Adrián Liso, que no pudo imaginar un debut más dulce en Primera. El golpe dejó grogui al Celta, y poco después, el propio Uche firmó la sentencia con otra galopada que expuso la lentitud celeste y confirmó que su talento juega en otra liga.

Ni siquiera la entrada del fichaje estrella, Bryan Zaragoza, logró cambiar el rumbo. El internacional español saltó al campo en el minuto 57, pero su actuación fue tan gris como la del resto de sus compañeros: intrascendente, apagada, sin chispa.

El Getafe se llevó los tres puntos y algo más: la certeza de tener en Uche a un jugador diferencial. La paradoja es cruel. El mismo futbolista que sostiene al equipo es también la llave que podría abrir la puerta a los refuerzos aún bloqueados en los despachos. Balaídos fue testigo de la primera victoria azulona de la temporada, aunque con pistolas de agua. Porque el verdadero arsenal del Getafe, por ahora, sigue bajo llave. @mundiario