Nadal se va, pero deja un legado en Roland Garros
Rafael Nadal vivió este domingo en Roland Garros un homenaje a la altura de su leyenda. Con 14 títulos en la Philippe Chatrier, el español fue ovacionado por un público entregado y rodeado por sus tres grandes rivales: Federer, Djokovic y Murray, reunidos por primera vez desde 2022.
La ceremonia estuvo cargada de emoción desde el primer minuto. Un mosaico en la grada con su nombre y el número 14, camisetas con el lema Merci Rafa y un vídeo repasando sus gestas sirvieron de prólogo a un discurso multilingüe que arrancó aplausos y lágrimas.
Nadal agradeció en francés, inglés y español a sus rivales, a sus entrenadores, al público, y, sobre todo, a su familia. Se acordó de sus abuelos, de su tío Toni, de su esposa y de sus padres. “Lo que hemos vivido ha sido inolvidable”, declaró visiblemente emocionado.
El momento más simbólico llegó con la entrega de un trofeo con sus logros y la instalación de una placa con la huella de su pie, que quedará para siempre junto a la red de la pista central. Una forma literal y simbólica de dejar su marca en la historia del torneo.
“Me habéis hecho sentir un francés más”, dijo Nadal antes de abandonar la pista con su hijo en brazos. El futuro dirá si el pequeño Rafael seguirá los pasos de su padre, pero París ya tiene claro que Nadal es, y será siempre, parte de su alma tenística. @mundiario