La jugada secreta de Florentino contra el plan galáctico de Riquelme con Haaland y Rodri

Ilustración de Florentino Pérez, presidente del Real Madrid. / Grok
El candidato a la reelección promete a Konaté como primer fichaje si sigue en el cargo y anuncia que Mourinho sustituirá a Arbeloa.

La cuenta atrás para las elecciones del Real Madrid ha entrado en su recta final y Florentino Pérez se mueve con la seguridad de quien conoce el terreno. Veintidós años después de su última campaña, el presidente vuelve a pedir el voto con un mensaje claro: continuidad, grandeza y fichajes de primer nivel. Su discurso apela a la memoria reciente del madridismo, a las siete Copas de Europa conquistadas bajo su mandato.

Florentino, en un encuentro especial que sostuvo con el diario As, insiste en que siente el cariño del socio y que su objetivo es mantener unido al madridismo. Habla de credibilidad, de gestión, de un legado que —según él— ningún otro presidente puede igualar. Y en un club donde la memoria es corta pero los títulos pesan, ese argumento tiene fuerza. El presidente se presenta como garantía de estabilidad en un momento de reconstrucción deportiva.

La temporada ha sido mala, y él no lo oculta. Señala la falta de pretemporada por el Mundial de Clubes y las casi 30 lesiones como factores determinantes. Exime a jugadores y entrenadores, y promete que el club ya trabaja para corregir errores. Es un mensaje calculado: reconocer fallos sin asumirlos directamente, pero mostrando control del futuro.

En lo deportivo, Florentino vuelve a su mantra habitual: “los mejores del mundo”. Y esta vez pone nombre propio. Konaté será su primer fichaje si es reelegido. Lo dice sin rodeos, como quien quiere marcar territorio antes de que hablen las urnas. También confirma que llegarán más defensas y que la plantilla será reforzada en todas las líneas.

El presidente no rehúye hablar de Nico Paz, a quien considera uno de los grandes talentos formados en Valdebebas. Tampoco esquiva el tema Mourinho, a quien define como un entrenador de competitividad extrema y pieza clave en su proyecto. Florentino construye un relato de renovación sin ruptura, de regreso a la élite sin perder identidad.

Un mensaje político en clave madridista

En su discurso también hay espacio para la economía, donde presume de liderazgo mundial. Cita a Forbes para recordar que el Madrid es el club más valioso del planeta y el que más ingresos genera en la historia del deporte. Es un argumento que refuerza su idea de gestión impecable, incluso en temporadas sin títulos.

Sobre Vinicius, Florentino transmite tranquilidad. Asegura que quiere quedarse y que él también quiere que siga. Lo mismo con Mbappé, a quien define como uno de los mejores del mundo y pieza esencial del futuro inmediato. El presidente sabe que estos nombres son capital político en una campaña electoral.

Cuando se le pregunta por su rival, Enrique Riquelme, Florentino responde con dureza. Lo vincula con la etapa de Ramón Calderón, a la que califica como “la mayor vergüenza de la historia del Real Madrid”. Es un mensaje directo al socio: votar a Riquelme es volver al pasado que nadie quiere recordar.

También denuncia ataques mediáticos contra el club, aunque matiza que no toda la prensa actúa así. Es un discurso que busca cerrar filas, reforzar la idea de que el Madrid es una institución asediada y que él es quien mejor puede protegerla. Un clásico en su narrativa.

Florentino cierra con una frase que resume toda su campaña: “El Real Madrid es de sus socios”. Es un mensaje emocional, identitario, que apela al orgullo del madridismo. Y, sobre todo, es una forma de recordar que, bajo su presidencia, el club seguirá siendo lo que siempre ha sido: una institución gobernada por quienes la sienten. @mundiario