Un mediocre Arsenal se salva ante el Leverkusen por un regalo arbitral
El BayArena ofreció un reflejo incómodo para el Arsenal. El conjunto de Mikel Arteta, acostumbrado a imponer ritmo y verticalidad, se vio superado durante gran parte del encuentro por un Bayer Leverkusen que le aplicó su propia receta: intensidad, disciplina táctica y precisión en las jugadas a balón parado.
El equipo alemán golpeó al inicio del segundo tiempo con un tanto de Robert Andrich que evidenció las dificultades del conjunto londinense. El gol llegó como un mazazo para unos gunners que nunca encontraron continuidad en su juego y que mostraron una preocupante falta de reacción.
Sin Martin Ødegaard sobre el césped, el Arsenal pareció perder su brújula ofensiva. El equipo se mostró plano, sin creatividad ni profundidad. Solo un disparo al travesaño de Gabriel Martinelli rompió momentáneamente la monotonía de un ataque que apenas logró inquietar al conjunto alemán.
La polémica apareció en el minuto 89. Un leve contacto de Malik Tillman sobre Noni Madueke fue interpretado como penalti por el árbitro, una decisión que el VAR no corrigió. Kai Havertz, exjugador del Leverkusen, transformó la pena máxima y evitó la derrota de su equipo, aunque optó por no celebrar el gol ante su antiguo público.
El empate mantiene abierta la eliminatoria, pero el rendimiento del Arsenal deja más dudas que certezas. El Leverkusen demostró que con orden y convicción puede competir de tú a tú con uno de los aspirantes europeos. Si el equipo de Arteta no recupera su identidad, el camino hacia los cuartos de final podría complicarse más de lo previsto. @mundiario