Mbappé entra en sequía y sacude las certezas antes del partido contra el Bayern
El inicio de su etapa blanca fue descomunal, con cifras que evocaban a Cristiano Ronaldo. Treinta y ocho goles en treinta y un partidos sostenían al equipo y justificaban cada expectativa. Su eficacia rozaba lo inverosímil y convertía cada ocasión en una amenaza real para cualquier defensa.
Sin embargo, el presente ofrece un contraste inquietante. En los últimos siete encuentros, Mbappé apenas ha marcado un gol y su efectividad se ha desplomado. De necesitar cuatro disparos por tanto ha pasado a requerir veinticinco, un descenso que evidencia un problema más profundo que una simple racha.
El impacto no se limita al francés. Vinicius también parece condicionado, perdiendo frescura y capacidad de desequilibrio. El Real Madrid se vuelve previsible ante defensas cerradas, incapaz de generar ventajas con continuidad. La pizarra pesa más que la inspiración en momentos donde el talento debería decidir.
Álvaro Arbeloa enfrenta ahora un desafío clave: recuperar la mejor versión de Mbappé sin apagar el brillo de Vinicius. El equipo necesita reencontrar su fluidez ofensiva para competir por los títulos. Porque en el Bernabéu no bastan los nombres, se exige un fútbol que convierta el talento en victorias. @mundiario